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sábado, 31 de diciembre de 2011

Capitulo 5 - La fiesta

Sobre las ocho nos habíamos ido de la playa para ir a preparar la cena. Dani y yo no habíamos vuelto a hablar desde que me fui del agua mientras el seguía hablando con Cris.
Había cambiado mis tareas con Mireya para así no tener que enfrentarme a Dani, no me había enfadado con él, pero si que estaba molesta.
La cena acabó pronto para así poder empezar cuanto antes con la fiesta. ¿Quien se cambiarían para una fiesta dentro de casa a la que solo van a ir sus amigos? Pues nosotros. Una fiesta es una fiesta, además yo tenia ahí al chico que me volvía loca. Además la fiesta solo empezaba en casa, lo que no quería decir que también acabara allí, luego saldríamos por los alrededores.
Normalmente no daba mucha importancia a eso de arreglarme, haber entendedme, me arreglaba mas que para ir con mis amigos o para ir al instituto, pero no era un cambio notable.
Esta noche eso iba a cambiar. Tenia que abrir bocas a mi paso, tenia una rival y no estaba dispuesta a perder, por eso dejé a mi estilista personal, osea Mireya, que se encargara de todo. Como había acordado con ella me sacó el vestido de mi maleta y los zapatos de tacón.
El vestido era verde al que le pondría un cinturón negro debajo del pecho. No era un vestido formal, pero con el toque del cinturón lo parecía un poco mas. El vestido era de palabra de honor, muy vaporoso lo que le hacia ideal para un día tan caluroso como el que habíamos tenido hoy y no muy largo lo que lo hacia aun mas perfecto.
Como siempre llevaba el pelo liso Mireya decidió que ya era hora de cambiar un poco, así que me hizo rizos. Al principio dudé un poco, porque a lo ultimo que quería parecerme era a Rizitos de oro, pero al ver el resultado y comprobar que no me parecía a ella ni de lejos respiré tranquila. Ahora solo quedaba el maquillaje, Mireya resaltó mis ojos con delineador negro y un poco de rimel, un poco de base para unificar mi tono de piel y para terminar un poco de gloss.
Me levanté de la silla en la que estaba sentada y me fui al pasillo donde había un espejo enorme. Miré el resultado de todo los cambios que había hecho mi mejor amiga en mi y hasta yo me sorprendí. Se podía saber que era yo, así que no había sido un cambio enorme, pero los pequeños cambios que había en mi hacían que me viera mas mayor, me sentía incluso mas sexy, mas segura.
Solo quedaba esperar las reacciones de los demás y cruzar los dedos para que a Dani también le gustara el cambio, porque al fin y al cabo lo había hecho en parte por él.
Ana, Lucia y Mireya ya estaban preparadas así que empezaron a bajar las escaleras para encontrarse con los chicos que ya llevaban un rato en el salón. Ni siquiera nos habían esperado para empezar la fiesta, porque desde donde me encontraba podía escuchar la música y como se reían mientras hablaban de vete tu a saber que.
- ¿No vienes? - me preguntó Mireya parándose en la mitad de la escalera.
- Si, vete bajando tu, todavía me tengo que poner las sandalias.
- No tardes - dijo giñandome un ojo y con eso mi mejor amiga después de bajar las escaleras desapareció al entrar en el salón donde nuestros amigos nos esperaban.
Fui a la habitación donde habíamos estado las chicas preparándonos y encontré mis sandalias negras de tacón encima de la cama. Me las pusé y fui a encontrarme con mis amigos rezando por no matarme al bajar por las escaleras.
Hasta que no terminé de bajar la ultima escalera no subí mi cabeza para mirar al frente. Me separaban unos pasos del salón. Respiré profundamente y andé como si no quisiera la cosa, como si no hubiese ningún cambio en mi.
La respuesta no tardó en llegar, según iba entrando en la sala pude oír silbidos, aplausos, gritos de asombro y hasta para mi satisfacción personal bocas abiertas. Con silbido, con cada aplauso me iba poniendo cada vez mas roja y al mismo tiempo una risa nerviosa salia de mi. No me salia la voz para decirles que pararan de una vez.
- Vero, si hubiese sabido que te podrías llegar a ver así me hubiera planteado ser algo mas que amigos - bromeó Alex acercándose "seductoramente" a mi.
- Pues ahora ya sabes lo que te pierdes - dije señalándome de arriba a abajo. Me fui dejándolo solo, pero no antes de girarme a medio camino para guiñarle un ojo, el se rió y yo seguí mi camino para llegar al lado de Mireya.
- Hey, mira quien está aquí, pero si es mi ultima creación - me dijo Mireya  sonriéndome - parece que has tenido mucho éxito.
- Igual demasiado - dije riéndome - creo que Alex se me ha declarado.
- Mmm... creo que le pierden demasiado las faldas.
- ¡Empezamos la fiesta! - gritó por encima de la música para que todos pudiésemos oírle.
- Parece que ya ha vuelto a la normalidad - le dije a Mireya
- Eso parece.
Todos estábamos en el salón bailando, otros haciendo como que bailaban porque a lo que hacían no se les podía llamar exactamente baile. Era un todo con todos, aunque en algunos momentos, como cuando alguna de nuestras canciones preferidas sonaban, Mireya y yo hacíamos pareja para montar una coreografía.
En una de las canciones en las que estábamos bailando todos con todos noté como alguien rodeaba mi cintura con su brazo. Me giré para ver quien había sido y ahí estaba Dani. En cuanto nuestros ojos se encontraron una sonrisa se extendió por su rostro y como si fuera un autorreflejo en el mio pasó lo mismo.
- Venia a decirte lo guapa que estas - me susurró en el oído. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo ante sus palabras, y aunque esta reacción era normal en mi nunca me llegaba a acostumbrar y dudaba que alguna vez lo lograría conseguir.
- Gracias - dije tímidamente - tu también estas muy guapo.
Decirle a Dani que estaba muy guapo era constatar un hecho, era como reiterar una cosa que sabes que es así, como que la nieve siempre es fría o que el sol da luz. Algo que sabemos que es así y que siempre va a ser así.
La cosa era que aunque solo era decir en voz alta lo que siempre pensaba sobre él era una muy buena manera de coquetear con él sin ser muy obvia.
Nos habíamos apartado de lo que era la pista improvisada de baile para hablar mas tranquilos. Nos habíamos puesto donde estaban los sofás y las butacas que habían sido movidos para dar aun mas espacio al salón.
Dani estaba apoyado en uno de los respaldos de aquellos sofás y yo estaba a su lado viendo como nuestros amigos disfrutaban de la fiesta.
Era raro pensar que después de ser amigos, haber pasado por una relación que no acabó muy bien, habíamos vuelto a ser amigos y que ahora nos encontrábamos en un punto indefinible donde unas veces pensaba que eramos amigos y otros que eramos algo mas que eso.
Necesitábamos aclarar las cosas para salir de ese punto del que no podíamos avanzar, eso es lo que teníamos que hacer.
- Dani
- ¿Si? - volteó la cara para mirarme.
- Necesito decirte una cosa
- Claro, dime - se movió para ponerse enfrente de mí.
Me agarró una de mis manos y empezó a juguetear con mis dedos mientras seguía mirándome. Me estaba poniendo nerviosa y estaba haciendo que me perdiera. Miré nuestras manos juntas, tan seguras, tan cómoda y tan familiares, como si fueran dos piezas que estuviesen destinadas a estar juntas. Parecía todo tan sencillo en ese momento, como si borrara toda duda mientras estuviese con él...
"¡Vero concéntrate!" me regañé a mi misma. Volví a mirar a Dani y él todavía seguía mirándome esperando aquello que le tenia que contar. "Es ahora o nunca"
- Dani, te quiero decir una cosas antes de que pase nada mas, quiero que lo sepas por mi... - estaba sonando el timbre, pero lo ignoramos, de todas formas alguien iría a abrir - ... no es demasiado importante, pero quiero que lo sepas y...
Y... no pude terminar de contarle lo que tenia que decirle, y no porque no quisiese, porque claro que queria quitarme este peso de encima, el mismo que llevaba teniendo desde el final del verano, bueno y un poco antes también, sin embargo no pude hacerlo porque como había predicho alguien fue a abrir la puerta. No lo deberían haber hecho, porque eso arruinó mi momento de sinceridad máxima con Dani y por qué no decirlo, mi noche también.
Caminando por el salón como Pedro por su casa apareció ni mas ni menos que nuestra querida Cris, quien fue directamente a saludar a Dani convirtiéndome por segunda vez en el día en invisible. ¿Por que ella tenia ese poder en Dani? ¿Por qué no lo tenia yo?
Volvi con mis amigos, los cuales seguían bailando como si nada, dejando a la parejita hablando tranquilamente. Cris había tomado la que era mi posición, ahora era ella la que estaba al lado de Dani, sonriendole, riéndose con algo gracioso que él le habría contado. Sentía que los celos hevian mi sangre.
¿Por que nadie me dejaba tener mi felices para siempre con Dani? ¿Que fue de aquellos cuentos en que la bruja malvada desaparecía y el amor verdadero reinaba? Yo quería tener mi "y fueron felices y comieron perdices", yo quería tener ese beso que haría que nos uniéramos para siempre y por siempre.


***


Me lo pasé bien con mis amigos, aunque de vez en cuando se me iba la vista hacia donde estaban Dani y Cris  hablando. ¿De que hablarían tanto? Aunque pensándolo mejor prefería que hablaran antes de que bailaran juntos, eso si que no.
Estuvimos una hora mas bailando en la casa y luego fuimos, dirigidos por Dani y por Cris, a la zona de bares que había cerca de la zona.
Ni siquiera me fije en como se llamaba el bar, solo sabia que era enorme y que nos fuimos directamente a lo que parecía la pista de baile, aunque la verdad es que había gente bailando por todas partes.
Por fin, en ese lugar, logré desconectar y dejar de pensar en Dani y en Cris. Había venido aquí para pasármelo bien con mis amigos y eso es lo que haría y nadie me detendría en mi camino para lograrlo.
- Vero ¿me acompañas al baño? - me preguntó Mireya.
- Claro
Necesitaba escapar un poco del calor que me había entrado de tanto bailar, y el poco espacio que había en ese sitio al estar tan lleno no ayudaba mucho contra la causa. Entrar en el baño era como un soplo de aire fresco, no es que no hiciera calor pero comparándolo con el que tenia minutos atrás, era reconfortante.
- ¿Que tal te lo estas pasando? - le pregunté a Mireya, que se miraba en el espejo.
- Muy bien - dijo riéndose. Había bebido un poco y se le notaba, pero no estaba especialmente preocupada por ella porque sabría que en poco tiempo volvería a estar como siempre.
En cuanto  salimos del baño fuimos a donde estaban los demás. El calor me agobiaba tanto que decidi irme un rato fuera.
- Mireya me voy afuera un momento, ahora vuelvo.
- Vale - dijo mientras daba una vuelta al son de la música. No se porque se lo había dicho a ella si lo mas seguro era que en diez minutos se le habría olvidado, quizás porque era a la que mas cerca tenia.
Salí a la calle como pude, había mucha gente que esquivar en el camino y muchos pies que no pisar en el intento, pero al final lo conseguí y pude volver a respirar el aire fresco al que había venido a buscar.
Me senté en el escalón de un portal que estaba cerca del bar del que había salido y respire tranquila sin tanta gente alrededor.
- Hola guapa ¿como te llamas?
Levanté la cabeza aun sabiendo que me iba a encontrar a un borracho. No podía entender como la gente se pasaba tanto bebiendo. Lo miré y no era tan mayor como pensaba que iba a serlo, el chico tendría sus veintitantos, estaba inclinado hacia delante para intentar estar a la altura de mi cara, lo que le dejaba en una posición muy vulnerable. Si moviera uno de mis dedos y le empujara aunque fuese suave me apostaría mi paga a que se caería al suelo. Sin embargo opté por ignorarlo. Se terminaría cansando y se iría a por su próxima víctima.
- ¿Te ha comido la lengua el gato? - al parecer se iba a resistir mas de lo que pensé.
- Si, por qué no te vas a ver si la encuentras - normalmente yo tenia paciencia para esas cosas, pero me había pillado en un muy mal día, quería tranquilidad y no me dejaba tenerla, me dolían los pues y el tío del que estaba enamorada estaba con otra.
- Uh, la niña tiene carácter. Me gusta - dijo con una sonrisa burlona es su cara.
- ¿Te quieres ir? ¿Por que no vas a molestar a otra? - dije al ver que se estaba acercando mas a mi.
- Ya la has oído - oí que decía una voz a la espalda del chico - lárgate.
- ¿Y tu quien eres? ¿Su guardián? - preguntó el borracho riéndose y girándose a ver quien había hablado.
Desde donde estaba no podía ver quien era la persona que me estaba intentando librar del borracho, así que me levanté y caminé hacia delante encontrándome con Xabi.
- Me puedes llamar así si quieres, solo lárgate - dijo mientras avanzaba hacia mi y ponía su brazo a mi alrededor.
Me hubiese enfadado con Xabi por tratarme como si de una objeto me tratase, me recordaba a uno de esos documentales del National Geographic donde están dos leones peleando por conseguir a la única leona que hay, pero dada en las circunstancias que me encontraba no le iba a reprochar nada, incluso se lo agradecería.
No se como pero consiguió que el chico se fuera y dejara de molestarme. Suspiré aliviada al ver como el chico se marchaba , por un momento me pareció volver a revivir la pelea que tuvieron Dani y Tom. Nadie se iba a volver a pelear por mi.
- ¿Estas bien? - me preguntó Xabi.
- Si, no hay fiesta sin un borracho ¿no? - mi intento de hacer una broma no surgió efecto con Xabi.
- ¿Por que has salido fuera? - me preguntó Xabi ignorando mi broma
- Ya sabes mi problema con el calor, me agobio demasiado rápido.
Hasta ese entonces Xabi no había retirado su mano de alrededor de mi cintura, pero en ese momento lo hizo. Al principio no le di importancia, pero luego pensé que mi comentario igual había sido el causante de esa acción.
- Bueno ¿y que hay de ti? ¿Por que has salido?
- Me sentía un poco fuera del grupo, es normal, soy el nuevo.
- Pero ¿estas bien? Digo, dentro del grupo.
- Si, si. Es solo que no estoy acostumbrado.
- Tranquilo, les has caído muy bien a todos. Es cuestión de tiempo que te traten como a uno mas y entonces te arrepentirás de haber entrado.
Después de eso reinó el silencio. No había nada de lo que hablar o por lo menos no se me ocurría a mi.
No sabia que hora era porque todas mis cosas se habían quedado dentro, lo que si sabia es que estaba empezando a refrescar y aunque empezaba a tener frío, no me apetecía nada entrar a la discoteca.
Froté mis brazos en un intento inútil de proporcionarme algo de calor. Xabi pareció darse cuenta de mi estado y empezó a quitarse la chaqueta.
- ¿Que haces? - le pregunté como si no fuese obvio.
- Darte mi chaqueta para que no te congeles de frío aquí afuera - me respondió como si fuese la pregunta mas tonta que le habían hecho.
- Entonces el que se congelará seras tu.
- Estoy bien - dijo tendiéndome su chaqueta.
Lo miré unos segundos sopesando la idea de si me estaba mintiendo o no y de si debería cogerla. Al final cogí la chaqueta porque no aguantaba mas.
- Gracia, pero si tienes frío me la pides y te la devuelvo.
Le miraba de reojo de vez en cuando para cerciorarme de que no se había convertido en una estatua de hielo viviente. Era imposible que no tuviese frío si estaba tan solo con una camiseta de manga corta.
Me apoyé mi cabeza en su hombro y le puse mi brazo alrededor de su cintura para darle algo de calor y por qué no a mi también.
No hablábamos, solo mirábamos a la gente pasar, pero se sentía tan bien estar así con Xabi, el calor que quería conseguir lo tenia y estaba tan cómoda que juraba que me podría dormir allí mismo.
- Me voy a quedar dormida - susurré y Xabi se rió
- Pues duerme - dijo como si fuera tan simple.
Levanté la cabeza de su hombro para averiguar si lo decía en serio y no había ni rastro de broma en su cara. Le miré y el me devolvió la mirada.
- No creo que sea el mejor lugar para dormir, aunque con gusto lo haría. Por cierto, gracias por lo de antes.
- No ha sido nada, además, te estaba buscando.
- ¿Por?
- Porque no hemos tenido mucho tiempo para hablar. Siempre has tenido gente alrededor. Estaba a punto de pedir una cita en tu apretada agenda para poder hablar contigo. Si no recuerdo mal la ultima vez que hablamos fue en la fiesta de la playa.
Con eso me vinieron imágenes de aquella noche. El momento en el que me choqué con Dani, el paseo con Xabi, la declaración de Xabi.
No le había contestado y no habíamos hablado de ese tema tampoco.
- Ya bueno, he estado un poco liada con esto de la vuelta a clases. Ya sabes, volver a la normalidad después de las vacaciones - dije intentando evitar el tema de la playa.
- Te entiendo. Mudarse y que las cosas cambien derrepente también lleva su tiempo.
Me sentí fatal cuando esas palabras salieron de su boca. Claro que mudarse debería ser duro, yo ni me lo podía ni imaginar, cambiar todo tu entorno y encima en el ultimo curso. ¿Que había hecho yo para ayudarle? Nada, absolutamente nada. Es mas, ni siquiera me había como una amiga, le había dejado de la lado porque me daba miedo hablar con él y tener que contestar a esa pregunta que me negaba a contestar.
Había dejado todo atrás, sus amigos, parte de su familia, su vida y yo me comportaba como una egoísta, el me necesitaba y yo solo pensaba en lo que podía pasar y en lo que afectaría mi vida si Dani se enteraba de lo nuestro.
- Se que últimamente no he estado actuando muy normal que se diga, pero sabes que puedes contar conmigo ¿no? - a partir de ahora estaría ahí siempre que Xabi me necesitara, él siempre había estado cuando le necesitado incluso cuando no le llamaba. Era mi hora de devolverle todo lo que él me había dado.
- Lo se - dos simples palabras y sabia que él lo sentía así. ¿Como estaba él tan seguro de que iba a ser así cuando no me había comportado como una amiga en todo este tiempo? - y tu también sabes que siempre voy a estar ahí, para ti. Ya sabes 24 horas los siete días de la semana, sin importar lo que sea.
- Me lo apuntaré - dije dibujando una sonrisa en mi cara.
Nos quedamos un rato mas hablando de cualquier cosa que se nos pasaba por la cabeza en ese momento, sentía que íbamos a volver a estar igual que cuando nos conocimos. Volveríamos a ser Xabi y Vero los grandes amigos. Volvía a sentir que con él todo era sencillo, era natural, pero también sabia que cuando volviera dentro, donde estaban mis amigos, la realidad me golpearía de nuevo.


Querido diario:
Estoy celosa. Estoy celosa de la amiga de Dani porque siempre que viene da igual si me visto de una manera diferente o si me arreglo durante horas, porque al parecer se esta convirtiendo en una regla que cuando ella viene yo me vuelvo invisible. ¿Por que ella tiene esa influencia en Dani?
Me da miedo pensar que si diera a elegir a Dani entre ella y yo lo mas seguro es que la eligiese a ella sin dudar...
También tengo noticias buena, he dado un paso adelante con Xabi, me he dado cuenta de que comportarme como lo he hecho ha sido egoísta por mi parte y que no me he comportado como su amiga, así que desde que me di cuenta he cambiado el chip completamente y ahora si que le voy a apoyar. Después de todo lo que ha hecho por mi se merece que le devuelva algunos de sus favores.
Voy a empezar de cero con Xabi.
¿Po que es todo tan sencillo cuando estoy a solas con ellos y tan complicado cuando estamos con el resto?