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viernes, 16 de diciembre de 2011

Capitulo 1 - Bandera blanca

Si os preguntabais que había pasado con la conversacion que había quedado pendiente entre Dani y yo revolveré todas las dudas en este preciso instante.
La cosa había quedado de la siguiente manera, me había quedado chocado con él cuando iba en busca de un poco de tranquilidad, y por primera vez en lo que parecía mucho tiempo había aparecido el Dani del cual me había enamorado.
- Lo siento - me disculpé. 
- No pasa nada 
- ¿Dani? 
- ¿Es que esperabas a otra persona? - dijo sonriendo. 
- No, es solo que no me fijaba mucho por donde iba - dije un poco avergonzada. 
- La Vero de siempre - dijo riendo, en ese momento me hubiese gustado decirle que el también volvía a ser el Dani de siempre, y no ese en el que se había convertido. 
- Si, ya sabes como soy - dije algo tímida. 
- Oye Vero respecto a lo que ha pasado antes... 
- Dani no hace falta que me des explicaciones. - le corté
- Lo se, pero quiero hacerlo. Necesito que sepas que no te odio, nunca podría odiarte Vero. 
Vale estaba realmente confundida aunque también estaba feliz al saber que Dani no me odiaba. El saber que no me odiaba me daba una gran tranquilidad, pero si era verdad lo que decía por que me trataba como lo hacia? 
- Entonces por que me has estado tratando como si lo hicieras, como si me odiases? 
- No creo que sea una buena conversación para una fiesta, pero te prometo que hablaremos de todo esto mañana.
Aunque en ese momento me estaba muriendo de ganas de saber que explicación me tenia que dar Dani me había marchado de ahí para alcanzar ese lugar mas tranquilo, aunque esa paz que esperaba encontrar no llego ya que fue cuando Xabi me dijo que se mudaba aquí.
El punto de toda esta historia es que esa conversacion no llegó al día siguiente, aunque estuve esperando todo el día su llamada, tampoco llegó al siguiente, pero no nos adelantemos a juicios rápidos porque la llamada llegó, mas tarde de lo que había prometido, pero al fin y al cabo llamó.
- ¿Te parece bien si quedamos esta tarde?
- Bien, claro.
- Entonces te paso a recoger por tu casa a las cinco.
- Esta bien.
- Hasta luego.
- Adiós.
Fue colgar y los nervios se apoderaron de mi cuerpo. No podía estar quieta por mas que lo intentara, hoy seria la gran charla, hoy se despejarían mi duda, y eso me aterrorizaba mas que nada. Conocer lo que pensaba Dani de toda esta historia no sabia si era un punto bueno o uno malo. Claro que seria mejor conocer su punto de vista y saber como lo ha vivido, quizás nos uniría mas, pero por otro lado sabia que todo lo que me dijera no me iba a agradar y no me apetecía escuchar todo lo que había sufrido por mi infidelidad.
Las horas se pasaron mas rápido de lo que me hubiera gustado y con cada minuto que pasaba me ponía mas nerviosa, había llegado hasta tal punto que me había preparado dos horas antes y ahora estaba sentada en el sofá sin hacer nada, solo esperando a que el timbre sonara.
Cuando el timbre sonó juro que mi corazón se paró por un momento, me levanté del sofá del susto, pero me quede allí de pie sin mover ni un músculo. Solo cuando volvió a sonar el timbre reaccioné y fui a abrir la puerta.
Abrí la puerta y allí estaba el chico de mis sueños apunto de volver el a tocar el timbre, pero cuando me vio asomarme por la puerta bajo el brazo y lo dejó a su costado.
- Hola - me saludó
- Hola - le dije tímidamente.
Me sentía tonta. Era como si fuese la primera vez que quedamos en vez de ser una mas en nuestra relación. Volvía a sentirme como al principio de nuestra relación.
- Bueno, ¿a donde quiere ir?
- Me da igual, si tenemos que hablar mejor que sea un sitio tranquilo.
¿Cual es la definición de un sitio tranquilo? Pues el instituto, y no es porque me agradara la idea de estar en ese lugar unos días antes de que empezaran las clases, pero si lo miras desde ese mismo punto de vista es hasta inteligente ir allí, porque ¿quien iría al instituto? Nadie porque todo el mundo huye de ese sitio hasta que se ve obligado a presentarse todos los días a las ocho de la mañana.
El instituto se veía mas triste de lo habitual con todas las persianas bajadas, la verja cerrada y sin una sola persona rondando por sus pasillo o hablando en la entrada. Parecía un edificio completamente diferente.
- ¿No te parece un poco siniestro verlo así? - me preguntó Dani.
- Si, aunque siempre tiene ese toque. - dije riendo.
Nos sentamos en las escaleras que había para acceder al instituto y así poder hablar mas cómodos.
- Tu dirás - le invité a que empezara a hablar.
- No se como empezar...
- Pues lo haré yo, siento lo que pasó, no tenia pensado hacer nada parecido a lo que hice. - dije agachando la cabeza.
- Eso espero - dijo riéndose.
- ¿Te parece gracioso? - dije asombrada y a la vez un poco molesta.
- Para nada - dijo esta vez poniéndose serio - pero ya me has pedido mil veces perdón, y aunque te dije que no quería que te disculpases mas lo sigues haciendo, por eso me río.
- ¿Que esperas que haga cuando fui yo la que te engañé? No puedo hacer como si nada y seguir con mi vida.
- Y eso es lo que me gusta de ti, aunque resulta un poco pesado que te repitan una y otra vez lo mismo. - dijo empujándome levemente para que entendiese que era una broma.
- Lo siento.
- Ves ahí esta otra vez - dijo y los dos nos reímos
- Es verdad que lo hago muy a menudo.
- Si, creo que si.
- Pues ya no lo volveré a hacer - dije cruzándome de brazos.
- No creo que seas capaz de hacerlo.
- O si, claro que seré capaz de hacerlo.
- Entonces es mi hora de disculparme.
- Es una tontería que...
- He dicho que es mi hora y es mi hora - me interrumpió sonriendo - no solo tu te puedes disculpar. Siento haberme comportado como lo he hecho.
- Tenias tus razones, aunque no me ha gustado ni un pelo verte así. Simplemente no era yo.
- Pensé que si lograba hacer como si no me importaba, si mantenía mi cabeza libre de todo eso, no me molestáis. No surgió mucho efecto, todo hay que decirlo, lo peor que pude hacer fue tratarte como lo hice. Te prometí que yo nunca me comportaría como lo había hecho Tom, que no te haría daño, y al final no solo te lo he hecho sino que hasta Tom ha sido mejor amigo que yo.
- Tom es un buen amigo. - salí en su defensa.
- Depende a quien se lo preguntes... pero ese no es el tema. No sabes lo mal que me sentí cuando Alex me dijo que no querías venir a tu propia fiesta por mi.
Mataría a mi mejor amigo por abrir esa bocaza que tenia. Le había dicho que no se lo contara, que no se metiera en los asuntos de Dani y mios, y aun así lo había hecho. ¿Donde estaba nuestro código de mejores amigos? Me había traicionado, mi mejor amigo me había traicionado.
- No... no era exactamente por ti.
- ¿Enserio Vero? - dijo mirándome a los ojos sabiendo que le estaba mintiendo, como no pude aguantarle la mirada, al igual que la mentira se derrumbó, yo giré mi cara para evitar el contacto visual.
- No es para tanto.
- ¿Que no es para tanto? Vero, no ibas a ir a tu fiesta, ¡a tu propia fiesta! Y todo por mi.
- Es solo que no me gusta discutir, y menos contigo, fue un pequeño bajón.
- Siento que pensaras que te odiaba.
- No lo hiciste a posta.
- La verdad es que si... - dijo avergonzado - pensé que si tu creías que te odiaba seria mas fácil, tu te irías, me dejarías solo y yo lograría olvidarte, pero nunca lo hiciste. Aunque te tratase mal tu siempre me venias pidiendo perdón porque pensabas que algo de lo que me habías dicho o algo que habías hecho me había sentado mal.
- No quería que las cosas empeoraran mas.
- Lo sé - dijo Dani cogiéndome las manos y uniéndolas a las suyas. - No se si merezco que siempre estés a mi lado aun cuando yo no me porto todo lo bien que debería.
- ¿Me lo dices a mi? Yo te engañé y eres tu el que me viene pidiendo perdón. Definitivamente te has vuelto loco.
- Es posible, pero si estoy loco, solo estoy enormemente loco por una causa.... por ti.
Y en ese momento es cuando desperté del sueño. No, era una broma (me gustaría ver la cara que habéis puesto, que pena que no pueda ser así), no era ningún sueño, aunque así lo pareciera. Mi príncipe azul estaba al lado de mi mirándome a los ojos y abriéndome su corazón y yo me sentía mas feliz que todas las princesas Disney juntas.
Flotar era posible cuando Dani me decía cosas como esa. La gravedad se convertía en un mito, a la porra la teoría del manzano de Isaac Newton, yo flotaba y nadie me podía decir lo contrario.
- ¿Vero? - me llamó Dani  pasándome una mano por delante de la cara.
- Eh, si ¿que decías? - dije todavía un poco confusa, nadie dijo que los aterrizajes fueran fáciles.
- ¿Estas bien?
- Si, perfectamente ¿y tu? - y ante mi respuesta ingeniosa se rió.
- Bien, aunque mejor que tu al parecer. ¿Donde andabas?
"Flotando" pensé. Todavía no había llegado a asimilar toda la información, y me costaría unos días terminar todo el proceso, ya sabéis, primero repetir las palabras, analizarlas, comentarlas para luego volver a analizarlas, y luego ya asimilarlas para tener el subidon de alegría. Vamos el proceso normal de toda información importante.
- ¿Flotando? - preguntó Dani con una enorme sonrisa en su cara.
¡Oh no! No me digas qué lo he dicho en alto. Genial, si ya pensaba que estaba loca esto solo va a hacer que sume puntos a esa lista.
- No, he dicho que estaba sumando, si porque mi madre me ha pedido que... tengo que comprar unas cosas... y estaba sumando precios para ver si me llegaba.
Recordáis la lista de las locuras de la que hablaba antes ¿no? Bien, pues sumarle cincuenta punto mas como mínimo ¿Sumando? "Genial, Vero, simplemente genial" "Hoy es tu día de coronación" 
- Claro - dijo Dani dando me la razón como a los locos ¿de que otra forma podía ser?
- Si, son cosas mías, ya sabes. ¿Por donde íbamos en la conversación? - tenia que cambiar de tema antes de que siguiera soltando mis tonterías sin parar.
- Diciéndote que aunque he intentado olvidarte no he sido capaz de sacarte de mi mente.
- Ah, bien.
Estaba claro, mis neuronas se habían fundido por tanto sol que había tomado durante el verano. ¿Como leches se me ocurría contestar eso?
Me quería pegar, pero pensé (creo que acertadamente) que si me pegaba a mi misma, quedaría aun mas como una loca y no quería eso.
No me extrañó que Dani pusiese la cara que puso, que vendría a ser como una mezcla de confusión, especiado con un poco de asombro, y menos mal, con un pequeño toque de humor. Lo que significaba que Dani me conocía lo suficiente para saber que me había tomado totalmente por sorpresa y que por eso no le había dado una respuesta coherente.
- Me parece bien - recalcó esa palabra sonriendo - que estés de acuerdo.
- A mi también - dije siguiendo con la "broma"
- ¿Entonces que dices? - por primera vez en toda la tarde pude dar una respuesta normal y sencilla.
- Que yo tampoco he llegado a olvidarte.


Querido diario:
Eres nuevo, así que hoy día 4 de septiembre del 2011, yo te nombro nuevo diario oficial y por consiguiente tendrás que aguantar y guardar fielmente todos mis secretos, vivencias, sentimiento y demás cosas que te escriba aquí. Si no cumples tu promesa te quemare y te cambiare por otro mas seguro y leal.
Tengo cosas que contarte, solo cosas felices por una vez.
Esta fecha no es solo especial porque hoy comienza nuestras amistad, sino porque también hay otro comienzo resurgiendo de las cenizas que creía ya desperdigadas por el mundo (que metafórica me he puesto derrepente). 
Hoy es el primer día del comienzo entre Dani y yo. No estamos saliendo, así que no es un comienzo amoroso, pero si que estamos empezando nuestra historia otra vez, y quien sabe a donde nos llevará.
Ha habido un alto el fuego para alzar la bandera blanca, ninguno de los dos queríamos que las cosas siguieran por ese camino así que hemos levantado la bandera blanca para parar esta guerra que teníamos.
Ahora soy feliz porque es posible un futuro junto a Dani.