Páginas vistas en total

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Capitulo 4 - Invisible

Me levanté con entusiasmo. Hoy seria el día, tenia que serlo. Hoy arreglaría todo con Dani, ya había esperado mucho tiempo.
Fui a desayunar, cogí unas tostadas y las unte con mermelada de melocotón y las comí lentamente sin prisa alguna porque todavía quedaban un par de horas hasta la que habíamos fijado para salir.
Cuando terminé de comer me lavé los dientes, me vestí con unos pantalones vaqueros largos y una camiseta de manga corta azul. Me puse mi zapatillas favoritas pensando en lo que diría Mireya cuando me viese asi vestida. Ella me había elegido la ropa para cada momento del día y yo la había desobedecido completamente al ponerme los vaqueros en vez del short y las zapatillas en vez de las sandalias.
Me peiné, me alisé el pelo y me maquillé muy sutilmente. Lo único que me quedaba era meter el neceser en la maleta y ya estaría lista para el viaje.
Faltaba solo media hora para que empezara el viaje que esperaba que fuese el mejor fin de semana de mi vida.
Moví la maleta hasta la entrada y recogí lo que había manchado en el desayuno para hacer tiempo. Una mezcla de nervios y impaciencia rondaban mi ser. No podía estar quieta, quería salir de esa casa cuanto antes.
Miré el reloj. Todavía faltaban veinte minutos y aunque con diez de ellos me daba tiempo de sobra puse rumbo a casa de Dani, donde habíamos quedado todos. Como había supuesto fui la primera en llegar, pero me daba igual total de no seguir encerrada en casa. Nada mas llegar lo primero que vi fue como Dani estaba metiendo sus cosas en el coche.
- Hola Dani - dije nerviosa - ¿Que tal?
- Si que tienes ganas de ir de viaje, llegas pronto.
- Ya bueno... es que mi casa me estaba agobiando un poco.
- ¡Vero cuanto tiempo! ¿Que tal tu familia? Hacia mucho que no te veía, ya no nos visitas. - La madre de Dani, Carmen, salió de la casa y me dio un abrazo. Solo nos habíamos visto un par de veces mientras Dani y yo salíamos, pero siempre me trataba como si fuera parte de la familia.
- Bien - le dije un poco incomoda al pensar en la causa de por que mis visitas eran ahora inexistentes - creo que iban a aprovechar el día para dar una vuelta con mi hermano.
- Dales recuerdos de nuestra parte. Pasadlo muy bien en el viaje.


- Lo haré y gracias.
Carmen se metió en la casa, pero al poco rato volvió a salir para avisarnos de que Mireya había llamado para avisar de que iba a llegar tarde.
- Siempre es Mireya - dijo Dani  encogiéndose de hombros. Los dos sabíamos que lo raro seria que Mireya llegara a su hora.
- Lo raro es que tenia todo preparado, no se que le ha podido pasar.
- Pues habrá que esperarla.
No hablamos mas después de eso. Los dos podíamos notar perfectamente lo incomodo que estaba el otro, no estábamos siendo nosotros mismos, y yo no podía seguir así.
- Dani... - iba a decirle lo de Xabi o por lo menos tantear el terreno, pero me paré cuando vi que algunos de nuestros amigos estaban viniendo ya - mira por ahí vienen Ana, Jorge y Lucia.
Nada mas llegar les contamos que tendríamos que esperar a Mireya, ni siquiera hubo quejas. Todo el que conocía a Mireya estaba acostumbrado y sabia que esto era lo normal. Al rato llegó Xabi con Alex.
- Bueno, si os parece vamos metiendo las maletas en los coches mientras llega y así luego esta todo listo para marcharnos.
Xabi tenia razón, por eso organizamos todo mientras la tardona de mi mejor amiga se dignaba a aparecer. Xabi llamó a su padre y le dio la dirección de la casa de Dani para que nos encontrara y así poder colocar nuestras maletas.
A los cinco minutos apareció un coche plateado y aparcó detrás del coche de Dani, por lo que supuse que era el padre de Xabi. Un hombre bajó del coche y abrió el maletero.
- ¿Nerviosos por el viaje? - preguntó con una leve sonrisa.
Aquel hombre era alto, con el pelo negro y aunque sonreía tenia algo en sus ojos que hacia verle serio y eso me imponía un poco. Me fijé un poco mas y no había duda de que eran padre e hijo, puede que la sonrisa no la tuvieran igual, pero esos ojos que tanto me gustaban eran como dos gotas de agua.
- Papá te presento a mis amigos.
Xabi nos fue presentando uno a uno y todos respondimos con un encantado, aunque mi presentación no fue igual que las del resto.
- ¿Vero? ¿La amiga de Mireya?
- La misma - dije sonriendo. ¿Es que en ese pueblo todo el mundo me conocía o era que Xabi le habia hablado de mi?
- He oído hablar mucho sobre ti - respondió con otra sonrisa haciendo que me mordiera el labio por la vergüenza. Al parecer a Xabi le pasaba lo mismo que a mi porque este agachó la cabeza y se quedó mirando el suelo - ¿y donde está Mireya?
- Ha dicho que se iba a retrasar un poco, pero no creo que tarde mucho mas en llegar.
Al cabo de unos minutos apareció Mireya con su maleta pelando con el viento que le llevaba su melena a su cara impidiendo que viera nada.
- Mirad ahí viene.
Todos empezamos a aplaudir ante su tardanza. Llegaba quince minutos tarde y todos estábamos cansados de estar ahí parados.
- Es todo un nuevo récord - la aplaudió Alex
- Lo siento chicos. Me quedé dormida y salí tarde de casa - dijo algo apurada - pero ya estoy aquí así que nos podemos ir.
- Si, ahora tienes prisa - la dije.
- Voy a llamar a mi padre, ahora vuelvo.
Dani se fue a su casa y de mientras los demás conversábamos sobre el fin de semana.
- Siempre es una alegría verte - le dijo el padre de Xabi a Mireya - ¿van  ir tus padre este fin de semana al pueblo?
- Supongo que si, aunque ya sabes que con ellos nunca se sabe lo que puede ocurrir.
Me asombraba lo fácil que era para ella hablar con el padre de uno de sus amigos, era como si ellos dos fueran amigos.
Dani salio de la casa con su padre e hizo las ultimas presentaciones.
- Papa estos son Xabi y su padre... - Dani hizo una mueca al no saber el nombre del padre de Xabi, y ahora que lo pensaba yo tampoco lo sabia.
- Alberto - le ayudó el padre de Xabi.
- Encantado Alberto, yo soy Jose.
Si, es verdad, el padre de Dani se llama como el mio. Aunque es normal dado que es uno de los nombres mas comunes y que en su generación el ochenta por ciento de las personas tenían un Jose en la familia si no eran mas.
Una vez hechas las presentaciones se pusieron de acuerdo por donde ir y como seria mas rápido la llegada. Mientras ellos arreglaban esas cosas, nosotros nos subimos a los coches.
La hora y cuarto del viaje que no se hizo para nada larga, nos pasamos todo el trayecto hablando, riéndonos, escuchando música... el aburrimiento estaba vetado en ese coche. Eso si, cuando el coche paró porque ya habíamos llegado no sentía mis piernas. La sentía de mantequilla.
Esperamos a que los demás llegaran, no tardarían ni cinco minutos, porque siempre los habíamos tenido a unos metros de nosotros.
Nos despedimos de los padres y les dimos las gracias por habernos traído a lo que ellos respondieron que no pasaba nada y que si necesitábamos algo que les llamáramos. Padres.
No me había fijado aun en la casa, pero cuando lo hice no pude volver a cerrar la boca. Era blanca, con un balcón que daba a la playa y era de dos pisos. La casa de mis sueños estaba delante de mi.
No podía imaginarme lo que iba a ser por dentro si solo el exterior me impactaba tanto.
- Bienvenidos a casa - dijo Dani mientras metía la llave en la cerradura y abría la puerta. Dejó la puerta totalmente abierta y se echó a un lado para dejarnos pasar primero a nosotros. - espero que os guste.
¿A quien no le iba a gustar semejante casa? No me podía creer lo que estaban viendo mis ojos. La casa era enorme, mas de lo que aparentaba ser desde fuera, si eso era posible. El suelo era de madera, las paredes del mismo color blanco que la pared exterior. Normalmente hubiera dicho que era un color soso para una casa, pero viéndolo todo en conjunto, con los muebles haciendo juego con el suelo y los pequeños detalles que había en toda la casa hacia que pareciera una casa de fantasía.
Dejé la maleta en el salón y me dirigí al balcón que había visto desde la calle, mientras los demás visitaban hasta el ultimo rincón de la casa.
Era la vista mas alucinante que había visto en mi vida, no solo era por el azul cristalino de mar, ni por el cielo que parecía brillar, sino todo en conjunto con el sonido de las olas al romper en las rocas, el sonido a lo lejos de algún pájaro que buscaría a uno de sus amigos y el olor a sal que traía la pequeña brisa, todo eso era lo que hacia que la vista fuera única, especial y mágica.
- Sabia que te gustaría - dijo Dani poniéndose a mi lado y apoyándose en la barandilla para mirar hacia el mar.
- No creo que exista nadie que se pueda resistir a un sitio así, me podría que dar horas aquí y seria feliz.
- ¡Tiene piscina! - se oyeron gritos desde la otra punta de la casa.
Me giré para ver si podía encontrar el sitio de donde provenían los gritos.
- Pues si que es completita la casa - dije esta vez mirando a Dani - Es enormemente enorme, es bonita, tiene la playa al lado y encima también tiene piscina. ¿Hay algo mas que me falta saber?
- Lo mejor de la casa es que tu estas en ella.
- Dani... yo - me interrumpió con la mano haciéndome callar al instante. Veía como cada vez se acercaba mas y como se iba inclinando para besarme.
- ¡Chicos venid aquí! - se oyó una voz llamándonos, esta vez sonaba mas cerca por lo que Dani se apartó, aunque lo hizo lentamente y sin dejar de mirarme en ningún momento.
Por una parte me sentía aliviada de que ese beso no hubiese tenido lugar porque prefería hablar con Dani antes de que pasara nada, pero por otro lado lo deseaba tanto que me dio rabia que nos interrumpiesen.
- Vamos a ver lo que quieren - dijo Dani resignado.
Le seguí hasta que llegamos a una puerta de cristal donde se veían como todos estaban riéndose alrededor de la piscina. En medio de aquella piscina estaba Alex nadando, solo que en vez de llevar bañador llevaba la misma ropa que llevaba en el coche.
- ¿Tan pronto empiezas la fiesta? - dije sumándome a las risas de mis amigos.
- Mi pequeña Vero, cuando aprenderás que para una fiesta nunca es demasiado pronto - Alex paró de nadar  mientras hablaba conmigo, pero solo lo hizo para salpicarme entera.
- Alex, haber cuando te enteras de que meterse conmigo tiene sus consecuencias - dije sacándome el móvil y mi MP3 de los bolsillos de mi pantalón. Una vez que lo hice salté a la piscina y empecé a pelear con Alex.
Mientras Alex y yo nos hacíamos aguadillas podía escuchar como los demás se reían desde el borde de la piscina. Mi mejor amigo y yo no íbamos a ser los únicos que nos mojáramos mientras los demás se reían de nosotros, por lo que con la escusa de que quería salir del agua tiré a Mireya y a Dani. Contó un poco, pero al final lo conseguí.
El resto se fue uniendo poco a poco a nosotros al darse cuenta de que la diversión estaba dentro de la piscina y no fuera.
No podría decir cuanto tiempo estuvimos allí porque solo salimos cuando sentimos que teníamos hambre. Nos fuimos a cambiar y a nuestro pasa dejábamos un rastro de agua considerablemente grande, lo que me hacia sentir culpable por haber llegado y ya estar inundando la casa.
Después de que no hubiésemos cambiado y estuviésemos todos secos fuimos a la cocina a preparar la comida. Ana, Lucia y Mireya cocinaban, y el resto poníamos la mesa. Como hacia un magnifico día nos pareció buena idea comer fuera, en la mesa que había junto a la piscina.
Entre unas cosas y otras se nos había hecho tarde, eran las cuatro menos diez y acabábamos de empezar a comer. En la comida hablamos de lo que íbamos a hacer esa tarde y de como íbamos a planear la fiesta.
Terminamos de comer, recogimos la mesa y nos fuimos rumbo a la playa. La playa estaba completamente llena, casi no había hueco donde colocar nuestras cosas. Una vez que nos instalamos las chicas nos quedamos tumbarnos al sol mientras que los chicos se iban a nadar. Se estaba muy bien ahí tumbada mientras los rayos del sol te invitaban a que te relajases.
- ¿Vero?
- Mhmm - no podía hablar de lo cómoda que estaba
- ¿Que vas a hacer con Dani y Xabi?
- No lo se - eso si que hacia que todo relax se fuera al garete. Levanté mi cabeza que hasta hora la había tenido apoyada en mis brazos y miré a Mireya - Solo quiero disfrutar del fin de semana sin líos en la cabeza, solo por una vez.
Con ese comentario nos volvimos a tumbar. Cogí mi MP3  y me puse como había estado al principio. Nadie me iba a perturbar la calma que quería conseguir, bastó que lo pensara para que pasara justo lo contrario.
Noté como algo frío tocaba mi espalda y se iba deslizando hacia abajo. Solté un gritito ahogado ante el contacto del agua sobre mi espalda. Me quité los auriculares y alcé mi cabeza para ver quien había sido el causante. Dani, ni mas ni menos que el chico del que estaba enamorada y con el que había tenido un beso frustrado esa misma tarde, el mismo que ahora me miraba con una reluciente sonrisa haciendome creer que era inocente y que el no había hecho nada.
- Ahh, no me puedo creer lo que has hecho - dije con un falso enfado mientras me levantaba.
- ¿Yo? Pero si yo no he hecho nada - dijo inocentemente.
- Si, seguro que no has hecho nada - dije acercándome a él a lo que Dani retrocedió un paso - si, sera mejor que corras.
Me hizo caso. Empezó a correr hacia el agua y yo lo seguí, si pensaba que no lo iba a seguir estaba muy equivocado. No se iría de rositas, exigía venganza.
Se metió en el agua como si esa fuese su única salvación, supongo que no contaba con que yo hiciera lo mismo. Claro que había una diferencia, el estaba acostumbrado a la temperatura del agua, pero yo no, por lo que con cada ola que tocaba una parte que estaba caliente por el rato que había estado expuesta al sol yo soltaba un ridículo gritito.
Dani se reía de mis expresiones y eso hacia que tuviera mas ganas de venganza. Puede que él se riera ahora, pero yo me reiría la ultima.
Por fin logre acostumbrarme a la temperatura del agua y pude llegar a donde estaba Dani. Ahora había otro problema que me ponía en desventaja a mi, él podía tocar el suelo o la arena, pero yo había dejado hace tiempo de sentir la arena bajo mis pies. Mi venganza se complicaba cada vez mas.
Supongo que el lo sabia porque como si no quisiese la cosa se iba un poco mas hacia atrás, todo esto sin dejar de mirarme. Me estaba retando y yo no me iba a quedar atrás por lo que yo avanzaba hacia adelante en la medida que el lo hacia para atrás.
Dani dejó de moverse y yo me encontré enfrente de él. El agua ahora le llegaba al cuello, pero sabia que todavía podía tocar. 
De un segundo a otro, pasé de estar pataleando para no hundirme a estar sujeta por Dani. Me agarré a su cuerpo y pasé mi brazos alrededor de su cuello sujetándome con fuerza pero sin ahogarle. Dani me agarró de la cintura.
Sabia que esa posiblemente iba a ser la venganza mas fácil del mundo, solo tenia que hacer fuerza hacia abajo y hundiría a Dani, pero todo rastro de venganza se había borrado de mi. Su cercanía había hecho que todo dejara de tener importancia. Solo podía pensar en él y en mi. No había nada mas.
Ninguno de los dos se movía, pero el movimiento de las olas hacia que poco a poco me fuera acercando mas y mas a Dani. Y aunque ya casi no había espacio entre nosotros con Dani nuca parecía ser lo suficientemente cerca, ni el tiempos suficientemente largo.
Dani soltó una mano de mi cintura, por lo que pensé que me iba a soltar a lo que yo respondí echándome un  poco hacia atrás, pero al contrario de lo que pensaba no era esa su intención. Lo único que quería era apartarme de la cara los mechones que se me habían quedado pegados. Dejó la mano ahí, a un lado de mi cara. Yo le miraba y el me miraba a mi. Los dos sabíamos lo que iba a pasar y los dos queríamos que pasara, queríamos que ese beso que nos habían interrumpido se completara de una vez por todas.
Recorrí el espacio que había dejado cuando me había echado hacia atrás volviendo a la posición del principio.
En un abrir y cerrar de ojo extinguimos casi por completo el espacio que nos separaba, nuestros labios apenas se rozaba, pero eso no iba a seguir así durante mucho tiempo.
- ¿Dani? - y así acabó nuestro casi beso. Me solté del agarre de Dani y puse distancia entre nosotros. Dani y yo nos giramos para ver quien nos había interrumpido. Esperaba encontrarme a cualquiera de nuestros amigos, pero era una chica que no me sonaba de nada.
- ¿Cris? ¿Que haces aquí? Pensé que te habías mudado - dijo Dani yendo para ir a abrazarla.
- Si, bueno. Lo han retrasado otra semana porque no se que pasaba con los papeles, ya sabes - dije Cris como si no tuviera importancia - bueno, ¿y tu que haces aquí? Es raro verte aquí por estas fechas.
- Ya, es que he venido con unos amigos, pensábamos montar una fiesta ahora que no estamos liados con los exámenes. Si no estas muy ocupada te podrías pasar, ya sabes donde es.
- No quiero molestar.
- ¿Molestar? ¿Tu? No digas tonterías Cris tu nunca molestas - "Que va" pensé enfadada "ella nunca molesta" claro que Dani  siguió con su conversación ajeno a mis pensamientos. - Anda vete, te lo pasaras genial.
- Va, me pasaré - dijo sonriendole
- Vente después de cenar. - dijo Dani devolviéndole la sonrisa.
Y así es como Dani se olvido de mi, después de lo que casi pasa, me volví totalmente invisible para él y para su amiguita. Si, estaba celosa. ¿Como no iba a estarlo? Ni siquiera me había presentado, no se había acordado de mi para nada. Yo me había quedado en el mismo punto donde habíamos estado Dani y yo minutos ante y ahora yo estaba sola.


Querido diario:
¿Como te explicaría yo la situación? Ah si. Doy un paso para adelante y dos hacia atrás. Todo parecía ir bien con Dani, incluso no íbamos a besar y ¡Pam! Nos interrumpen ¡dos veces! Parece que la suerte no esta de mi lado. Aunque la que me ha fastidiado de verdad a sido la segunda vez. Cris aparece y Vero desaparece, y no me gusta desaparecer ante los ojos de Dani. El colmo de los colmos es que la ha invitado a la fiesta, una fiesta en la que se supone que vamos a estar los amigos.
 Acaba de empezar el fin de semana y yo ya soy invisible.