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viernes, 13 de abril de 2012

Capitulo 16 - En mil pedazos

Dani me había pedido que fuera su novia. ¡Su novia!. No me había echado de su vida de una patada como había pensado, sino todo lo contrario, me había invitado. Me había invitado otra vez a su vida después de todo lo que le había hecho.
Le había dicho que si, por supuesto que quería salir con él. Mi cabeza había ganado al corazón y por fin le había hecho ver que el que me gustaba, del que estaba enamorada era de Dani.
No me entendáis mal, estaba feliz, Dani me hacia feliz, siempre lograba sacarme una sonrisa y era todo lo que podía desear. Ahora podríamos retomar nuestra relación desde donde lo habíamos dejado y dejar todo lo que había pasado entre medio como un punto y aparte.
Ya no podía huir, n tenia mas remedio que dar la cara y contárselo a los dos. Si, no se lo había contado todavía a Dani, no había encontrado el momento. Me parecía una idea horrible contárselo cuando él me estaba diciendo que quería ser algo mas que mi amigo, hubiera significado arruinar el momento completamente, incluso terminar con toda esperanza de una relación entre nosotros. El caso era que estaba decidida a hacerlo, se lo contaría, no volvería a engañar a Dani.
Mi prioridad era Xabi, tenia derecho a enterarse por mi antes de que cualquier otra persona le fuera con el cuento, se merecía que se lo dijese yo, que fuera sincera con él.
- Xabi... ¿puedes quedar esta tarde?
- No, pero si es importante puedo hacer un hueco y quedamos un rato
- No, no tranquilo. Si mañana te viene mejor pues quedamos entonces.
- Supongo que eso significa que nos vemos mañana
- Si
Un día. 24 horas, 1440 minutos y 86400 segundos, ese era el tiempo que le quedaba a Xabi para conocer la verdad y ese era el tiempo que tenia yo para pensar como se lo iba a decir.
El final de toda esta historia estaba a punto de llegar y yo no podía dejar de pensar en como podía acaba, solo esperaba que Xabi no me diese la espalda.


***

- ¿Estas bien?
- Si, ya es hora de que le cuente la verdad, si no lo hago ahora no lo voy a hacer nunca.
- Estoy orgullosa de ti - me dijo Mireya abrazándome - Todo ira bien, ya lo veras.
- Eso espero - dije soltándome de su abrazo - Es la hora
- Suerte
Asentí y salí de la casa de mi mejor amiga rumbo a lo que esperaba que no fuese el final de la amistad entre Xabi y yo.
No dejaba de mirar el reloj mientras esperaba a que llegase. Faltaba todavía cinco minutos hasta la hora acordada y yo estaba de los nervios.
- Hola
- Hola
- Y bueno... ¿que era eso que me tenias que decir?
- Te lo contare... pero antes demos un paseo.
No podía, sabia que tenia que hacerlo pero me daba tanto miedo ver su reacción que solo imaginarmelo hacia que mis fuerzas flaquearan y mi boca se cerrara.
El paseo solo era una escusa para alargar un rato mas la tortura. Debería haberlo hecho de una forma rápida e indolora, no pensar solo actuar, pero en vez de eso estaba dando vueltas en completo silencio con el chico al que le rompiera el corazón intentando conseguir el valor que sabia que no tenia.
Me senté en un banco que había en el camino y esperé hasta que Xabi se dio cuenta y se sentó a mi lado. El momento había llegado.
- ¿Estas bien Vero?
- No del todo, hay algo que llevo queriéndote decir desde hace tiempo, pero no se como hacerlo - dije mirando al suelo.
- Solo dilo
Sentía la mirada de Xabi encima de mi pero yo me sentía incapaz de mirarle a él, no podía ver como sus ojos cambiarían su forma de mirarme cuando se enterara de todo. No quería ver la tristeza reflejada en sus ojos por una cosa de la que yo era la única culpable, no podría soportar verle sufrir por mi.
- Te lo voy a decir y se que probablemente me arrepentiré de habértelo dicho, pero mereces saberlo - todo el raro había estado tapando mis ojos con mis manos como si así Xabi desapareciera y se lo confesara al cielo, tal vez así fuese mas fácil pronunciar aquellas palabras que no quería decir - quiero decirte que me gustas. Todo este tiempo he estado intentando aguantarme, negandome todo lo que sentía por ti porque eso solo nos iba a hacer sufrir a los dos...
- ¿Por que?
- Porque si
- Eso no es una respuesta
Me reí amargamente e hice posiblemente lo peor que pude haber hecho, lo miré, lo miré directamente a esos ojos que estaban tan atentos a cada movimiento que hacia. Notaba como examinaba cada gesto que hacia intentando adivinar que era lo que quería decir, veía la confusión en sus ojos ante mis palabras. No era de extrañar que estuviese confundido ni siquiera sabia que se suponía que quería decir, venia con la intención de decirle que estaba saliendo con Dani y iba yo y le decía que me gustaba sabiendo que eso solo iba a empeorar las cosas cuando llegase el momento de soltar la bomba.
En el momento en el que nuestras miradas se encontraron noté como un nudo me oprimía la garganta y como el llanto luchaba por salir de lo mas profundo de mi ser.
Sabia que las palabras que estaba a punto de pronunciar le partirían el corazón igual que el mio se estaba resquebrajando en ese momento.
- Porque... porque lo nuestro no puede ser - las lágrimas ardían en mis ojos mientras yo las intentaba retener ahí el máximo tiempo posible - estoy enamorada de Dani, siempre a sido él, el chico por el que lloraba, mi novio, era Dani. Yo...
- Sabia que iba a ser difícil luchar contra él, pero tenia la tonta esperanza de que vieras mas allá de Dani, de que te dieras cuenta de lo que sentía por ti. Pensé que por lo menos me darías una oportunidad para demostrártelo...
Con cada palabra que me decía mas y mas lágrimas salían como balas rodando por mis mejillas. Podía notar como su voz cada vez temblaba mas y como el dolor también aparecía en sus ojos.
Justo lo que no quería que sucediese estaba pasando, me mataba verle de esa manera y no poder hacer nada, quería decirle que no se pusiera mal, quería estar allí apoyandole ¿pero como hacerlo cuando yo era la causante de ese dolor?
- Mireya me dijo que ni siquiera lo intentara, que siempre habías estado enamorada de Dani, que solo conseguiría sufrir mas... supongo que tenia razón.
Fue en ese momento cuando pude oír como mi corazón se partía y el dolor aumentaba de intensidad. ¿Mireya le había dicho a Xabi que no lo intentara? ¿Le había contado a Xabi lo que habíamos tenido Xabi y yo?
- ¿Cuando...?
- El día de la fiesta de tu amigo - me explicó adivinando por donde iba mi pregunta - supongo que entre que estaba enfadada contigo y que estaba borracha se le escapó. Me dijo que no te contara nada, pero ahora que me lo has dicho ya no importa.
Me dolió oír como lo dijo. Lo decía como si todo hubiese dejado de tener importancia ahora para él. Lo había dado todo por perdido.
No me venían las palabras a la cabeza, no sabia que decir para arreglarlo. Ni siquiera sabia si tenia arreglo.
- Xabi yo no quería hacerte daño
- Lo se - dijo suspirando, pero yo sabia que había mas palabras detrás de eso. " Lo has hecho" eran las palabras que seguían a las dos que él había pronunciado y por mucho que Xabi no llegase a decirlas los dos sabíamos que era verdad.
- Xabi..
Ya no sabia que decirle para que no me mirara como lo hacia, para que sus ojos volvieran a brillar como siempre, para que esa sonrisa que había desaparecido al principio de esta conversación volviera a aparecer. No quería verle mal por mi culpa.
- Necesito tiempo Vero, necesito tiempo

***

- Duele, duele mucho
- Ya Vero, ya esta tranquila - Mireya me intentaba tranquilizar mientras pasaba sus dedos por mi pelo.
En cuanto había dejado a Xabi había venido corriendo a casa de Mireya. Practicamente me había tirado a sus brazos cuando había abierto la puerta.
Mi mejor amiga había conseguido llevarme a su habitación ante la preocupada mirada de su madre y aunque luego sabia que se tendría que enfrentar a mil preguntas Mireya no me había dejado ni un segundo.
No se cuanto tiempo llevaba llorando sobre las piernas de mi mejor amiga, ella solo había estado abrazándome y dejandome llorar todo lo que quería, sin preguntas, sin hablar, ella solo estaba ahí para mi.
Mireya era lo como una balsa en el mar de sentimientos que tenia en ese momento, ella era lo único seguro que tenia ahora. Tenia claro que ella no me dejaría pasara lo que pasara ella estaría hay aun cuando no hiciera otra cosa mas que llorar encima de ella. Ella se quedaba conmigo y me abrazaba sabiendo que cuando estuviese preparada hablaría.
- No quería hacerle daño, no quería hacerle daño
- Lo se y él también lo sabe
- Pero lo he hecho - sollocé - no sabes como fue mirarle a los ojos
- Se le pasara, Xabi es fuerte, solo dale tiempo. Todo volverá a ser como antes.
- No, no lo será. No quiere verme... me.. me lo dijo, no quiere verme - solo pensar en esas palabras hacia que nuevas lágrimas empezaran a salir de mis ojos.


Querido diario:
No he sentido tanto dolor nunca, pensé que me sentiría mejor cuando le dijese la verdad a Xabi, pero no es así. Me siento como si un camión me hubiese pasado por encima y ahora no fuera capaz de hacer nada.
Tengo el corazón reducido a cenizas, a pequeños trozos que no se si puedan recuperar su estado original.
Tengo miedo de cerrar los ojos y volver a revivir otra vez la escena, tengo miedo de ver otra vez como me miraba Xabi con todo ese dolor y la desilusión brillando en sus ojos.
Yo no puedo hacer nada porque mi corazón ya ha elegido y por mucho que desee correr hacia donde sea que se encuentre Xabi en este momento se que seria un error.
Él no quiere verme y si es lo que quiere después de todo el daño que le he hecho, por mucho que no quiera y me duela, lo haré porque así podrá ser feliz aunque sea sin mi.
Hay una cosa que dudo poder perdonarme, rompí su corazón y con el suyo murió el mio y no creo que nadie pueda recomponer los pedazos.