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sábado, 3 de marzo de 2012

Capitulo 13 - La primera de tantas

Así estaba el panorama: Gris. Y no me refería a un gris clarito, sino al tono grisáceo que coge una nube antes de una tormenta. Ese color que aunque sea de día hace que se oscurezca haciendo que parezca de noche. Pues de ese color estaba ahora mi vida.
Mi corazón estaba partido entre dos chicos, y mi cabeza y mi corazón estaban en continua disputa para ver quien tenia razón. Cada uno quería tirar para un lado y yo sabia que si esto seguía siendo así por mucho tiempo mas al final se me rompiera el corazón y entonces daría igual por quien sintiese.
Nunca me hubiera imaginado que me pasaría una cosa así, nunca pensé que mi corazón se debatiera por dos chicos. Dos chicos que eran geniales, dos chicos que harían que cualquier chica se sintiese afortunada, y seguramente dos chicos a los que no merecía.
Mi cabeza me decía que no me podía enamorar de dos chicos, que eso era imposible, que del que estaba enamorada y del que siempre lo había estado era de Dani, y que solo él tenia cabida en mi corazón. Luego venia mi corazón y desordenaba todo lo que mi cabeza me había aclarado haciendo de todo un enredo.
Mi corazón me decía que claro que me podían gustar dos personas a la vez, y que eso era justamente lo que me estaba pasando. Dani siempre me había tenido ganada y Xabi, bueno él había llegado tan rápido a mi corazón que había hecho que me asustara hasta tal punto de negarme a mi misma mis sentimientos por él.
Ahora no los negaba ¿por que como hacerlo? Ya me había estado intentando engañar durante mucho y al final el resultado había sido el mismo. Los sentimientos habían salido a la superficie y ahora no podía enterrarlos otra vez, no tenia la suficiente fuerza como para ocultarlos durante mas tiempo.
Siempre habría sido mas fácil si esto no hubiese sido así, si Xabi no me hubiese empezado a gustar, pero ya no podía decidir, era mi corazón el que tenia que hacerlo.

***

Fui al instituto sabiendo que no me iba a encontrar con Xabi. Todavía quedaban un par de días hasta que volviese, por ahora tendría que pensar en como afrontar a Dani, en como le miraría a la cara después de que mi corazón ya no latiese por él.
Ya no era suyo, por lo menos no completamente como antes, ahora un pedazo tenia el nombre de Xabi.
Todavía me resultaba raro tan solo oírme pensar esas palabras sobre Xabi, pero al mismo tiempo algunas cosas que no tenían sentido ahora empezaban a tenerlo.
Había entrado a clase y por suerte había llegado justo cuando la profesora de Lenguaje entraba en clase ¿Por que suerte? Porque eso hacia que Dani no pudiese venir a hablar conmigo y aunque sea una cobardía decirlo, eso evitaba la incomodidad de mi parte.
Durante todo el día había sentido la mirada de Dani sobre mi o por lo menos en las clases que teníamos juntos, y yo lo único que había hecho era intentar ignorarle todo lo posible. Sabia que tarde o temprano tendría que dar la cara, solo que ahora no podía, no sabia como hacerlo.
- ¿Pasa algo con Dani? - me preguntó Mireya mientras nos íbamos a casa
- No pasa nada con él, es a mi a la que le pasa algo. - resoplé - No se que me pasa Mireya, no se porque siempre tengo que hacer las cosas mas complicadas de lo que son. ¿Que es lo que me pasa? ¿Por que no puedo actuar como una persona normal?
- ¿Que es lo que pasa Vero?
- Me besé con Dani y fue genial, fue como volver al principio de nuestra relación, incluso llegue a pensar que esta vez iría todo bien... pero este sábado hablé con Xabi, de nada importante al principio, solo de nosotros, de las cosas que habíamos vivido, no se algo normal, pero el tema cambió y yo empecé a dudar... no se que me pasa, es que cuando estoy con él me siento yo misma, estoy a gusto, me da seguridad, pero cada vez que hablo con Xabi al final siempre me quedo con una sensacion rara... No se como explicarte
- No hace falta que me expliques nada Vero. Llevo siendo tu mejor amiga desde que tengo memoria y te conozco mejor incluso que tu misma. Te gusta Xabi, siempre te ha gustado, solo que ahora lo has empezado a ver y es normal que te sientas confundida, pero tienes que decidir con quien te vas a quedar Vero.
- Mireya no me pueden gustar dos chicos, Xabi simplemente ha sido un gran amigo y Dani siempre ha sido el chico del que he estado enamorada. No debería haber nada que elegir.
- Y si es así ¿por que dudas? Si como tu dices Xabi es solo un amigo ¿por que dudas de lo que sientes por él? Igual es que Xabi no es solo un amigo como tu te quieres hacer ver.
Mireya tenia razón y yo lo sabia. Aun cuando me había decidido a no negar lo que sentía por Xabi lo seguía haciendo, seguía teniendo miedo a afrontar la decisión. Si negaba lo de Xabi, si obligaba a mi corazón a no sentir lo que sentía entonces esa decisión no llegaría, seria feliz con Dani y todo volvería a ser como antes... ¿o no?

***

No puede ser que me esté enamorando de Xabi, no puedo estar enamorada de dos chicos. Mi corazón no puede latir por dos chicos, no lo resistiría.
Solo dos días, solo faltaban dos días para volver a ver a Xabi, para que mi tortura se incrementase un poco mas. 
En dos días no habría marcha atrás tendría que dar la cara y afrontar las consecuencias de mis acciones, solo dos días. Al parecer ese tiempo era menor de lo que en un principio pensé, se me había olvidado que había una persona que no se había ido y a la que le debía explicaciones, y hoy era el día en el que Dani venia a pedírmelas.
- ¿Te pasa algo conmigo?
- No
- Porque pensaba que estábamos bien y ahora siento que me estas evitando
- No te evito - mentí - es solo que no he tenido una buena semana
- ¿Ha pasado algo?
- No, en realidad nada, pero ya sabes como soy... tengo mis días buenos y mis días catastróficos y esta semana he tenido mas días de los segundos que de los primeros.
- Yo quiero que esa sonrisa no se borre por nada - dijo acercándose a mi
- No te preocupes por mi - dije forzando una sonrisa para tranquilizarlo - estaré bien.
Gracias al cielo tocó la sirena antes de que Dani se siguiese acercando mas a mi. ¡Salvada por la campana! Pero qué me estaba pasando. Nunca en mi vida había negado un beso de Dani, ni siquiera se me había pasado por la cabeza hacer una cosa así, era una especia de sacrilegio, no era posible que yo le negara nada a Dani. 
Lo que mas me asustó fue que en el fondo me sentía relajada al saber que ese beso no había tenido lugar, claro que tenia ganas de besarlo, solo que no lo veía ¿adecuado?
Definitivamente tenia que volver a la normalidad, tendría que hablar con Xabi cuanto antes.

***

Habían pasado dos días desde el no-beso con Dani. Si, desde que mentí como una condenada por no decirle a Dani que estaba dudando de lo que sentía por él porque Xabi en algún momento se había adueñado de un pedacito de mi corazón y ahora estaba confundida. Bueno, pues desde ese encuentro había intentado casi por todos los medios que nuestros caminos no se encontrarán. Era difícil porque al fin y al cabo estábamos en la misma clase y era imposible que no nos cruzáramos, pero fuera de eso intentaba que la posibilidad de encontrarnos fuera la menor.
Hoy era el día en el que Xabi volvería después de casi una semana desaparecido, bueno igual estaba exagerando un poco, en realidad habían sido cuatro días, pero se habían hecho eternos.
Era el día,  hoy me encontraría con él, hoy mi corazón me demostraría si lo que había sentido hasta ahora había sido real o era solo una mera ilusión.
Estaba nerviosa, no podía parar de imaginarme como seria nuestro encuentro. Quizás él me vería y yo le miraría, Xabi estaría con una enorme sonrisa, esa que me roba el aliento, y entonces yo le sonreiría y seria como si no hubiese otra cosa mas importante en el mundo.
Ese era mi único pensamiento mientras iba con Mireya de camino al instituto. El reencuentro. Solo que no paso ni de lejos como me lo había imaginado.
- ¡Hey! - Saludé a Xabi con una sonrisa - ¿que tal esta el desaparecido?
- Bien, cansado del viaje pero bien
Silencio, silencio. No un silencio de "no hace falta que hablemos" sino uno de "uhh aquí pasa algo". De eso en los que piensas el por qué habrás empezado esa conversacion, porque ahora lo único que quieres hacer es esconderte porque sabes que ese silencio no va a traer nada bueno.
- Tenemos que hablar - dije, después de todo alguien tendría que romper ese silencio.
- Si, opino lo mismo
¿Era yo la única que pensaba que esto iba a acabar muy mal? Porque podía jurar que me temblaban hasta las pestañas.
- No quiero que la conversacion del otro día afecte a lo que tenemos, no te quiero perder. - empecé con timidez
- ¿Que es lo que se supone que tenemos? Porque en el verano podía decir que mas o menos estábamos saliendo, luego te digo que me mudo y que podíamos formalizar lo que teníamos y de un día para otro dejas de hablarme... y ahora hay veces que pienso que tengo una posibilidad y de un momento a otro poff... esa posibilidad desaparece.
- Xabi yo no quiero hacerte daño, es lo que menos quiero hacer
- Pues entonces aclárate Vero y dime que es lo que quieres de mi porque yo estoy perdido - dijo pasándose una mano por el pelo.
- No lo se Xabi, es verdad que si no sintiera nada por ti no te estaría torturando de esta manera - dije sintiéndome completamente culpable.
- Llámame cuando lo sepas
Lo vi marcharse y ni siquiera moví ni un músculo para evitar que se fuera. Me sentía mal, me sentía impotente por ni siquiera saber que se suponía que sentía, y aun me enfurecía mas ver que Xabi en ningún momento había sonado como si estuviese enfadado conmigo, sino que había sonado como si estuviese cansado de esperar, como si aun supiera que iba a seguir así por mucho mas tiempo, pero al mismo tiempo nunca llegaba a decir que estaba harto. No llegaba a decirme que le dejara en paz, él no me pedía que le olvidara, él seguía ahí.
Sabia que antes de hacer nada tenia que tener claro si Dani estaba por encima de Xabi, si estaba cien por ciento segura de que era Dani, si él era el adecuado.
Era consciente de que no tenia mucho tiempo al igual que era consciente de que cuanto menos daño les quería hacer mas daño les causaba. Cada vez estaban mas lejos de mi por mi egoísmo. Intentaba por todos los medios que ninguno se alejara de mi, que los dos estuviesen presentes en mi vida, aun cuando sabia que estaba mal, que no era justo para ellos, que a uno le tenia que dejar que siguiese con su vida aunque yo no estuviese presente en ella.
La conversacion que había tenido con Xabi era la que iniciaba a las demás, era la primera de tantas.

***

Xabi se había enfadado conmigo, puede que no lo hiciese al terminar nuestra conversacion, pero supongo que al llegar a casa y pensarlo mejor vio lo injusta que era su posición y decidió que un escarmiento no me vendría mal. 
Era normal que al final se hubiese terminado enfadando conmigo, y por mucho que me doliese admitirlo, me lo tenia merecido, había huido otra vez de la conversacion, había huido del famoso tema.
Había hablado con Mireya y me había dicho que no me preocupase que ya se le pasaría, que seria una tontería, pero yo sabia que no. Xabi me había hablado por el chat como ya era costumbre entre nosotros, solo que esta vez el tema no era cualquier tontería que se nos pasara por la cabeza, sino que nuestra relación había salido a relucir. ¿Que había hecho yo? Pues en cuanto se me acabaron las respuestas que no me comprometian a nada cerré la conversacion con la tonta escusa de que tenia que estudiar, cosa que era verdad, pero era eso, una simple escusa para no afrontar la conversacion porque me daba miedo saber la verdad.
Había estado huyendo de ese tema desde que habíamos estado hablando, me daba miedo estar con él, y parecía que cada persona que se enteraba de lo que habíamos hablado Xabi y yo, y de lo que Xabi sentía por mi, tenia una opinión al respecto. Lo único que conseguía con eso era que mas dudas y mas miedos aparecieran en mi como si no fuera suficiente con los que ya tenia.
Unos decían que sí, que que tenia que perder ,y otros que no y luego estaban los que me decían que si y luego me decían que no. Lo peor de esta situación es que el rumor de los sentimientos de Xabi por mi se estaba extendiendo mas rápido de lo que pensaba entre mis amigos, así que solo era cuestión de tiempo de que Dani se enterase y con ello la clase, el instituto... y yo aun seguía sin una respuesta que darle.
Estaba confundida, cada vez dudaba mas de lo que sentía por Xabi, el sueño seguía presente, como si estuviese marcado a fuego en mi, aun habiendo pasado tanto tiempo y ahora él ni siquiera me hablaba.
No podía explicarle a nadie, ni siquiera a Mireya, como me sentía. Un sentimiento de culpabilidad reinaba aunque no sabia exactamente porque Xabi se había enfadado conmigo, si por algo que había hecho o por algo que no había hecho, quizás por algo que había dicho o justamente por todo lo contrario.
Quería preguntarle qué es lo que le pasaba, quería saber por qué antes tanto y ahora había pasado a no existir para él, quería gritarle que aunque me siguiese evitando yo iba a seguir ahí. El instituto no era tan grande como para no encontrarnos, pero al parecer el no veía problema en eso porque se las ingeniaba para que no pasásemos mucho tiempo los dos en el mismo lugar.
Ese mismo día lo había visto yendo hacia una de sus clases, había pasado delante de mi y no se había percatado de mi presencia. Lo había llamado pero él se había limitado a buscar de donde procedía la voz, me miró y siguió su camino. ¿Eso era todo? ¿Eso era lo que tenia que esperar de él ahora, su mas fina indiferencia? ¿Que le pasaba?
Antes se quejaba si no le saludaba, por eso cada vez que le veía le sonreía, como si el encontrarnos se hubiese convertido en un juego del que solo nosotros dos eramos participes y el cual a mi cada vez me resultaba mas divertido.
Xabi era capaz de aparecer cuando menos me lo esperaba  y hacer que todo mi ser se alterase.
Una vez volvía con Ana del recreo íbamos hablando entre todo el tumulto de gente y antes de que empezásemos a subir las escaleras él había aparecido de entre toda la gente para saludarme o mejor dicho para asustarme. Mi corazón había hecho una cosa que pocas veces había ocurrido, por un momento mi corazón dejó de latir, pero no fue a causa del susto, sino al darme cuenta de quien había sido el causante de tal. Había levantado mi cabeza y me había encontrado con los ojos de Xabi que me miraban atentamente, y al instante me puse totalmente nerviosa, me sentía rara, como si fuera una niña pequeña. Siempre me sentía así cuando estaba con él, lo que me daba ganas de pegarme cuando me alejaba de él porque no podía decir una frase normal entera o hacia tonterías cuando estaba delante de él, pero al mismo tiempo una sonrisa recorría mi cara y se quedaba ahí pegada hasta que algo me hacia volver a la realidad.
Cuanto deseaba volver a esos momentos y olvidar lo que le había molestado, borrarlo para que pudiésemos estar bien.
Lo peor de todo fue pensar que igual él ya lo quería superar y dejarme atrás como un recuerdo de verano que fue pero que ya es. Sentía una gran impotencia porque después de todo no le podía culpar de que me pudiese olvidar, tenia todo el derecho a olvidarse de mi y ser feliz cuando yo no hacia otra cosa que no fuese darle escusas para no afrontar lo que sentía, y lo único que hacia era hacerle daño.
No ayudó mucho cuando nuestras miradas se cruzaron y no había ni un atisbo de alegría en sus ojos, sino que era una mirada fría, de indiferencia. No podía dejar de ver esos ojos mirando como si no me conocieran y aunque ya no los tenia enfrente seguían torturandome al pensar cuanto habían desde la ultima vez que esos ojos me miraron.
Quería arreglarlo, no quería seguir así, pero al mismo tiempo me daba miedo lo que me podría decir. Era una cobarde, el me había dicho que estaba cansado, que no iba a poder seguir así por mucho mas tiempo y no le culpaba, no era fácil aguantar mis inseguridades, por eso me daba tanta rabia, porque no era la primera vez que gracias a ellas había perdido a chicos valían realmente la pena.

Querido diario:
Cuanto daría por ser una chica segura de mi misma, cuanto daría por tener clara cuales son mis intenciones, que es lo que quiero y con quien lo quiero. Si tuviera claras mis metas también seria capaz de decidir con quiero tener una relación y con quien solo quiero tener una amistad.
No soy capaz ni de leer mis propios sentimientos y eso me mata en vida, veo todos los días las consecuencias de mis actos cuando miro a Xabi y no lo puedo soportar, no quiero que se aleje de mi vida y veo que cada minuto que pasa estas mas y mas lejos y si no dejo las cosas claras pronto lo mas seguro es que le pierda. 
¿Pero cual es la decisión correcta?