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miércoles, 6 de junio de 2012

Capítulo 21 - Feliz año nuevo

Último día del 2011 se iba para dar la bienvenida al 2012. Esta noche iba a ser una buena noche estaba segura.
Estos últimos tres días había estado quedando con Xabi, salíamos, hacíamos cualquier tontería, íbamos al cine o nos pasábamos horas hablando de nuestras cosas, de los que nos pasaba o sobre lo que pensábamos de un tema y nos poníamos a discutir hasta que llegaba la hora de ir a casa.
En estos días nos habíamos acercado mucho, nada del tipo amoroso, Xabi no había intentado nada y yo se lo agradecía porque eso podría poner las cosas algo tensas entre nosotros, habíamos reforzado nuestra amistad.
¿Hasta que punto había ido nuestra amistad a mas? Pues bastante la verdad, tanto que habíamos conseguido que nuestras familias se juntaran para celebrar el año nuevo.
Esta idea había surgido de la nada, Xabi me había preguntado que iba a hacer en noche vieja y de un momento a otro me vi planeando como reunir a nuestros padres para cenar todos juntos ese día.
Era una locura, ni siquiera se conocían, pero merecía la pena intentarlo y con suerte nuestros padres aceptarían. Además, ¿que mejor manera de conocerse que en una cena? y con eso de que era el cambio de año estarían mas predispuesto, vamos por lo menos eso pensaba.
Mi idea de esa noche era organizarla como si fuera una cena familiar, una en la que dos familias que no tienen nada que ver se unen en una día de fiesta, para celebrar una misma causa.
Teníamos todas las papeletas para que nos dijesen que no porque ¿quien quiere cenar con una familia totalmente desconocida? Para mis padres claro, pero para sorpresa de ambos, nuestros padres aceptaron.
La cena se haría en casa de Xabi, seria como la inauguración oficial de la casa ya que meses atrás no se había hecho.
Nervios, ilusión, alegría y un poquito de preocupación por esa noche era los sentimientos que revoloteaban en mi.
Mi madre se había pasado toda la tarde cocinando, ya que aunque sabíamos perfectamente que la madre de Xabi también iba a cocinar mi madre no quería que ella tuviera que cargar con todo el peso de la comida, conclusión: íbamos a tener tanta comida que podríamos invitar tranquilamente a mas de la mitad del vecindario porque estaba segura de que iba a sobrar bastante comida. Mi padre y yo la habíamos intentado ayudar pero suponíamos mas un estorbo para ella que una ayuda, así que no se en que momento de la tarde nos vimos echados de la cocina por una mujer estresada que lo único que nos decía era que nos fuéramos al sofá que lo único que hacíamos ahí era estar en medio y retrasarla mas.
Habíamos quedado a las ocho con ellos, nuestros padres se tomarían algo y luego empezaríamos a preparar la cena.
Me empecé a arreglar sobre las seis y media, puede que suene un poco exagerado una hora y media para vestirse, maquillarse y demás, pero no quería quedarme sin tiempo y tener que correr para poder estar lista a la hora, vamos que quería evitar lo que me pasaba todos los años. Era un día especial y era una oportunidad para poder arreglarme mas de lo normal sin desentonar y este año iba a hacerlo bien.
- Vero nos vamos ya - oí que me llamaban mis padres.
Me eché el ultimo vistazo antes de salir de mi habitación. Mi pelo estaba recogido en una especie de moño suelto, había ondulado mi cabello y lo había sujetando con ayuda de unas orquillas dándole la forma de un moño y luego me había hecho una trenza  la había pasado alrededor del moño haciendo que la trenza pareciera una diadema. Bajé la mirada hacia mi cuerpo encontrándome con un precioso vestido azul turquesa.
La mayoría de la gente solía llevar vestidos oscuros en noche vieja como azules marinos, negros... y esa era una de las razones por las que había elegido un vestido con un color alegre. Era una fiesta así que tenia que llevar algo que destacara y sin duda este vestido lo hacia.
Todo parecía estar en su sitio, el maquillaje que llevaba era el mismo de siempre solo que esta vez había remarcado un poco mas el contorno de mis ojos con una sombra negra, haciendo que mi mirada fuese mas intensa pero sin ser demasiado excesivo.
Una vez que termine de revisar que ningún pelo se estaba moviendo de su sitio, que el vestido no tenia arrugas y que no había ninguna mancha a la vista salí de la habitación para ir con mis padres.
- ¡Lista! - dije avisando de que nos podíamos ir.
- Ten, tienes que llevar esto - dijo mi madre pasandome una bandeja de comida.
Cogí la bandeja con cuidado esperando que no se me cayera la bandeja de camino a casa de Xabi porque supondría una catástrofe total para mi vestido.
Me fijé en que cada uno de nosotros, hasta mi hermano, llevaba un plato o algún recipiente repleto de comida.  Si, sin duda mi madre se había pasado cocinando.
¿Por que no llevábamos el coche si íbamos tan cargados? Había dos razones: la primera era que vivíamos a diez minutos de la casa de Xabi y la segunda era que si mi padre iba a beber de lo que estaba segura que iba a hacer, a la vuelta no estaría en condiciones para coger el coche. Por lo que tocaba caminar.
Diez minutos después ya estábamos dentro de la casa de los padres de Xabi, no era una casa grande, era normal, pero según la habían decorado parecía mas grande de lo que en principio era. Había sido la madre de Xabi la que nos había abierto la puerta, y hasta ese momento no había caído en que yo no la conocía, al único que conocía era al padre y porque había venido con nosotros meses atrás cuando habíamos hecho el viaje a la casa de verano de Dani.
- Bienvenidos - nos recibió una mujer de estatura media con una sonrisa en la cara - pasad, pasad no os quedéis ahí quietos. Por cierto me llamo María.
Puede que esa mujer no se pareciera físicamente a Xabi, ella era rubia y tenia los ojos marrones todo lo contrario a Xabi, pero solo con mirarla y verla sonreír veía un parecido indiscutible. María, la madre de Xabi, tenia la misma sonrisa que me encantaba de Xabi y esa forma de ser tan característica de él.
- Yo soy Isabel y este es mi marido José
- Encantada - dijo saludando a mis padres - tu debes de ser Vero.
- Si - dije poniéndome algo roja.
- Me han hablado mucho de ti - dijo con una gran sonrisa - y este debe ser el pequeño de la casa.
Era normal que Xabi hubiese hablado de mi, como seguramente lo había hecho con los demás ¿no? Estábamos en el mismo colegio, en la misma clase, salíamos en el mismo grupo, alguna vez tendría que salir mi nombre. La duda era ¿cuanto significaba mucho?
- Ander - la corrigió mi hermano.
- Oh - exclamó la madre de Xabi al darse cuenta de las bandejas que llevábamos - no os teníais que haber molestado en traer todo esto, tenemos comida suficiente.
- Me sabia mal venir con las manos vacías. - le explicó mi madre.
- Sois los invitados, estamos encantados de poder pasar todos juntos la noche. Dejame llevar estas bandejas a la cocina.
Cogió la bandeja que llevaba en las manos mi madre y la que llevaba yo, y se fue a la cocina.
- Ander lleva estas también - le dijo mi madre a mi hermano
Aunque el enano puso mala cara no tardó en coger la bandeja que llevaba nuestro padre, ponerla sobre la que él ya tenia y marcharse por donde se había ido María. Unos minutos después los dos estaban de vuelta libre de bandejas.
- Todo listo - dijo el padre de Xabi apareciendo con mi amigo
- Este es mi marido Alberto - terminó de hacer las presentaciones su mujer - y mi hijo Xabi. Cariño estos son Isabel y José, los padres de Vero y Ander, su hermano pequeño.
- Encantado - les dijo a mis padres - Vero hacia mucho que no te veía, te tienes que pasar por aquí mas a menudo.
Enrojecí al momento, no fui la única que se había sentido avergonzada por el comentario de Alberto porque Xabi al oír las palabras de su padre huyó de la mirada de todos los que estábamos en la sala y agachó la cabeza para que no viéramos el tono rojizo que empezaba a adquirir su cara.
- ¿Por que no pasamos al salón y hablamos mas tranquilamente allí? - sugirió el padre de Xabi.
Nuestros padres empezaron a andar en dirección al salón, todos menos yo que me había quedado atrás pensando en lo que había dicho el padre de Xabi y el motivo de que este se pusiera rojo. No me había dado cuenta de que no estaba sola hasta que una voz habló a mi lado.
- Estas muy guapa - me dijo Xabi inclinándose hacia mi para decirme esas palabras al oído.
- Gracias - dije timidamente.
¿Es que esta familia se había puesto de acuerdo para ponerme roja? Porque cada uno de los miembros había conseguido que el calor subiera a mi cabeza poniéndome como un tomate.
Cuando llegamos a la sala nuestros padres ya estaban acomodados en los sofás hablando mientras bebían una copa de vino. Xabi y yo nos sentamos en un pequeño sillón, que estaba al lado del de nuestros padres, mirando como estos hablaban.
- Parece que han congeniado bien - le dije a Xabi viendo como nuestros padres reían por algo que había salido en la conversacion.
- Si, ha sido buena idea hacer la cena conjunta.
- Quien sabe puede que acabe en una bonita amistad
- Como nosotros
- Aja
Ese comentario me había puesto alerta, había hecho que mi cuerpo se tensara y me quedase totalmente erguida.
No me creía que nadie pudiera tener una amistad como la que teníamos nosotros, y claramente nuestros padres ni se acercarían a sentir lo que sentíamos nosotros. Ellos serian buenos amigos, de eso no me cabía duda, pero no llegarían hasta nuestros extremos. Ellos no se tendrían que preocupar de lo que sentían los otros desde un punto romántico, no confundirían sentimientos como lo habíamos hecho Xabi y yo.
La amistad entre Xabi y yo había estado a punto de romperse en varias ocasiones por los sentimientos que teníamos el uno por el otro, y aun estábamos aprendiendo a dejar esos sentimientos de lado para que eso no pasara.
Una hora después nuestros padres se metieron a la cocina a preparar o mejor dicho a dar los últimos detalles a la cena mientras nosotros poníamos la mesa.
La cena pasó entre mil temas de conversación, risas y comida yendo y viniendo por todos lados. Nuestros padres hablaban, mi hermano se entretenía viendo la televisión y Xabi y yo teníamos conversaciones sin hablar. Nos pasamos toda la cena mirándonos, poniendo caras, picandonos el uno al otro, todo sin que nadie que estaba sentado en esa mesa se enterase. Parecía que los demás no existían y lo hubiera creído si no fuese por los murmullos de las conversaciones y el estruendoso ruido de sus risas cuando algo les hacia gracia.
No se cuando terminó la cena, pero supongo que tarde porque según acabamos de comer nos fuimos al salón para ver las doce campanadas.
Tanto la madre de Xabi como la mía se metieron a la cocina y volvieron con pequeños cuencos que contenían doce uvas cada uno. Doce uvas que a mi particularmente se me hacían cincuenta, nunca había conseguido llegar a comérmelas todas o por lo menos no sin hacer una bola enorme en mi boca consiguiendo casi una muerte por asfixia. ¿Seria este año el primero?
Uno. Dos. Tres. Cuatro. Cinco... y ya no pude seguir comiendome las uvas, tenia una masa que impedía la entrada de sus hermanas. Todos los demás seguían comiéndolas mientras sonaban las campanadas, bueno todos menos mi hermano quien seguía su propio ritmo. ... Once. Doce.
- ¡Feliz año nuevo! - gritamos todos.
Abrazos y felicitaciones inundaban la sala. Abrazos entre mi familia, la de Xabi, entre nosotros dos... El ruido de un corcho hizo que nos separásemos de golpe por el susto, había sido el padre de Xabi que había abierto una botella de champagne para celebrar la entrada del año nuevo. Alberto fue llenando copa a copa y cuando terminó de hacerlo levantó una.
- Porque estemos así muchos años mas - brindó el padre de Xabi.
Todos levantamos nuestras copas al igual que lo había hecho él. Miré a Xabi pensando en las palabras que acababa de decir su padre y bebí un sorbo de mi copa. "Me podría acostumbrar a esto"
Nuestros padres se quedaron hablando en el salón y como no era una de las conversaciones interesantes que habíamos escuchado en nuestra vida Xabi y yo nos fuimos a su habitación. El primer pensamiento que tendría un adolescente en noche vieja seria irse de fiesta sin dudarlo pero ¿quien dijo que nosotros eramos normales? Exacto, estaba tan cansada que ni me importaba quedarme en casa con mis padres.
La habitación de Xabi era bastante grande, por lo menos mas que la mia, tenia las paredes pintadas de dos tonos azules, uno claro y otro oscuro y la combinacion de ambos colores le daba un toque moderno a la habitación.
En una balda se podían ver tres trofeos de diferentes torneos de fútbol en los que había estado y también unas cuantas medallas colgando al final de esta. En una esquina de la habitación había un pequeño escritorio en el que se encontraba el ordenador de Xabi, seguí recorriendo la habitación y me sorprendí al ver que las paredes estaban desnudas exceptuando por dos posters de coches y otro de un festival al que suponía que había ido.
Me senté en la cama, la cual estaba enfrente de la puerta, no era grande seria un poquito mas ancha que una individual pero no mucho mas que eso. La cama me llamaba a tumbarme en ella y después de unas cuantas horas en tacones mis pies necesitaban descansar así que no me resistí a su llamada.
Me incorporé cuando noté que Xabi se sentaba a mi lado.
- Me alegro de haber planeado todo esto, ya me veía cenando sola con mis padres y mi hermano. Seguro que ya me habría ido a la cama hace rato.
- Bueno tampoco es que hayas hecho algo muy diferente - dijo Xabi riéndose ante lo absurdo de mis palabras ya que mi destino había sido el mismo solo que en otro lugar.
- Ya me entiendes. Si te digo la verdad no sabia como tomármelo al principio, pensé que iba a ser un poco incomodo por todo lo que ha pasado, pero no ha sido a si para nada. Me he sentido tan bien, era como estar en familia, como si todo encajara. Ojala no tendría que acabar esta noche.
Vi el momento exacto en el que Xabi se empezó a acercar a mi, no le decía que parara ni tampoco hacia nada yo para apartarme, simplemente me quedé ahí sin hacer nada, sin pensar en nada esperando haber que pasaba.
No nos llegamos a besar, fue tan solo un roce de labios que no llegó a ser nada mas que eso. Un roce de labios que no fui yo la que lo paró para que llegara a mi sino Xabi, él fue el que hizo que la historia de hacia unos meses no se volviera a repetir porque sabia que si hubiera sido por mi el final no hubiese sido el mismo.
- Yo tampoco quisiera que terminara, pero la realidad nos espera - dijo Xabi separándose completamente de mi.
Si hacia unos segundo milímetros nos habían separado ahora la distancia entre nosotros me parecían metros. Las palabras que habían dicho Xabi habían sido como un jarro de agua fría para mi y lo peor era saber que tenia toda la razón.
Cualquiera diría que después de todo lo que había pasado con Xabi y Dani él iba a actuar así. Sus palabras lo habían incluido haciendo que yo volviera a caer en la realidad queriendo desaparecer de esa habitación. Puede que Dani no estuviera aquí pero en cuanto acabaran las vacaciones volvería, y eso dejando de lado que estaba saliendo con él. Esa era la realidad.
¿Estaba loca o que? Había sido Xabi el que se había apartado, él y no yo. La que debería haberle parado los pies desde que vi sus intenciones reflejadas en sus ojos era yo y no había sido así. ¿Que había hecho yo en cambio? Nada, absolutamente nada. Me había quedado parada como una tonta esperando que me besara, porque no me podía engañar diciendome que no sabia lo que iba a hacer o que no deseaba que lo hiciera, lo que estaba esperando era que Xabi me besara y ese era el problema. Tenia novio y aun así casi me había besado con  otro chico y aunque no había pasado nada no quitaba para que deseara que hubiera pasado. ¿En que me convertía eso? ¿Como podía salir con uno y desear que me besara otro?
Hicimos un pacto no hablado e hicimos como si no hubiese pasado nada. Para los dos ese beso frustrado no había existido, seria lo mejor para no complicar mas nuestra relación.


***

Me había costado dormir esa noche, no solo porque habíamos llegado a casa casi cuando amanecía, sino porque me sentía fatal por desear tanto aquel beso. Cuando intentaba dormir y dejar en blanco mi mente las imagenes de aquel casi beso volvían. Había hecho de todo para intentar alejarlo de mi mente pero nada me había servido, ni apretar fuerte los ojos, ni cambiar de postura en la cama, ni ponerme la almohada en la cara y tampoco repetir una y otra vez una canción en mi cabeza. La única forma de olvidarme de ese recuerdo fue cuando caí en un ligero sueño cuando mi cuerpo no pudo aguantar mas el cansancio.
No debería pensar en Xabi, tendría que ser feliz con Dani, pensar solo en él, querer estar siempre con él y cuando estaba con él me sentía así, pero cuando quedaba con Xabi y me sentía tan a gusto a su lado Dani desaparecía de mi cabeza. Xabi era capaz de hacer que me olvidase y por desgracia para mi eso incluía a mi novio.

Querido diario:
La cena a ido genial. Nuestros padres han congeniado como si fueran antiguos compañeros, amigos de toda la vida que se encontraban después de un largo tiempo. Era como estar en familia... solo que las cosas se torcieron.
No es nada de nuestros padres, esto es solo entre Xabi y yo. Hubo un casi beso y la cosa se puso rara entre nosotros.Hasta el momento en el que salí de la casa de Xabi habíamos estado hablando de todo como si nada, pero los dos sabíamos que no había sido así por eso estábamos mas alejados de lo habitual.
Ya no es solo lo mal que lo he hecho, sino que además esto también va traer consecuencias entre Xabi y yo.
Aunque suene egoísta y como la peor persona del mundo no quiero pensar en lo que va a pasar con Dani, en una semana volverá y no se donde me voy a meter. Ya le hice esto una vez y se que no ha pasado nada con Xabi, pero ¿querer que pasara no es lo mismo que engañarle?
Vaya comienzo de año...