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sábado, 2 de junio de 2012

Capitulo 19 - Momentos felices

Hoy volvería a ver a Dani y esperaba que ya hubiese salido de su estado catatonico. No me gustaba verle así, la vuelta a casa había sido de lo mas incomoda, como si lo hiciésemos de modo automático olvidandonos de a quien teníamos al lado. No quería que las cosas se volviesen incomodas por algo que había pasado hacia meses.
Para mi suerte cuando entré en clase al día siguiente y me vio me saludó con una de las enormes sonrisas que me encantaban y las cuales me hacían sonreír en respuesta.
Bien. todo estaba solucionado. Al parecer la suerte me volvía a sonreír después de muchos momentos tormentosos y la verdad era que necesitaba que la calma se volviese a instalar otra vez en mi vida. La tranquilidad era un lujo del que no podía gozar tanto como me gustaría, así que no tener problemas a la vista suponía la perfección en mi vida.
Que todo estuviese bien me daba libertad y solo pensar en ello me hacia sonreír, sentirme a gusto conmigo misma y poder mirar hacia delante sin preocuparme de lo que había pasado. Me hacia sentirme plena.




***

El día que tanto había esperado y por el que tanto había rogado había llegado. Al fin podría salir con Dani sin miedo a las represalias, sin tener que esconderme para no herir a nadie, ya no tendría por que ir con cuidado para que nuestra relación no se hiciera publica. Ahora podría ir de la mano de Dani y gritar que era mi novio a los cuatro vientos. Aquí es donde empezaba de verdad nuestro noviazgo.
Dani y yo habíamos quedado para ir al monte. Si, era raro que no hubiésemos quedado para ir a la playa, y aunque parecía mas bien que vivíamos ahí, también nos gustaba cambiar de vez en cuando de lugar. ¿Que mejor que un nuevo comienzo con otro lugar que hacer nuestro?
Habíamos madrugado para aprovechar todo el día, no teníamos prisa así que subiríamos tranquilamente disfrutando del maravilloso día que hacia. Mis expectativas para este día era vivir cada momento, fijarme en cada detalle de este nuevo comienzo, hoy se abría un nuevo capitulo para Dani y para mi y estaba dispuesta a no dejar que nada lo estropeara.
Era un poco irónico pensar que ahora que podía pasear delante de cualquiera agarrada de la mano de Dani nos íbamos al punto mas alejado al que podíamos ir. Estaba segura que allí no habría nadie conocido que pudiese ir luego con el cuento de que nos habían visto a Dani y a mi en "mas que una situación entre amigos"
Me levanté de la cama desperezándome y andando hasta quedar enfrente de mi armario. No tenia ni idea de lo que me iba a poner, pero mas me valía decidirme rápido porque Dani llegaría en menos de una hora.
Miré dentro de mi armario en busca de la ropa adecuada para la aventura de ese día, una camiseta de manga corta, unos pantalones cortos y una sudadera porque la sensacion que tenia es que a estas horas el sol no calentaba demasiado todavía. Saqué del fondo del armario mis viejas botas de monte y me vestí con lo que había elegido ponerme ese día.
Lo bueno de ir al monte es que no tenia ni que pensar en arreglarme, total iba a llegar muchisimo peor de como estaba ahora, así que dejé de lado el maquillaje y me hice una coleta, ya que como decía mi madre "hija no vas a un pase de modelos así que tampoco tienes porque arreglarte tanto". Fui a la cocina a prepararme el desayuno y ya que estaba coger algo de comida para cuando estuviéramos arriba en el monte. Metí todo lo que creí necesario para ese día en una pequeña mochila y esperé a que Dani llamará al timbre.
No tardó creo que ni cinco minutos en aparecer desde que me había sentado en el sofá para esperarle. Fui a abrir la puerta y ahí estaba él recostado en la pared de enfrente de mi puerta con la vista clavada en el suelo hasta que oyó como abrí la puerta y esos ojos encontraron los mios. "Somos novios, después de tanto tiempo entre dudas y jaleos, volvemos a ser novios". Sonreí ante ese pensamiento que ahora circulaba por mi cabeza.
- Hola - le saludé desde la puerta.
- Hey - se acercó a mi, rodeó mi cintura con sus brazos y me besó. Definitivamente esa era una forma muchisimo mejor de saludarnos que mi simple hola - ¿Estas lista?
- Aja - dije sin dejarle ir todavía
- ¿Vamos a movernos? - me preguntó riéndose cuando vio que no le soltaba
- No - dije abrazándolo mas fuerte lo que hizo que se riera aun mas y me apretara mas fuerte contra él.
- Vamos Vero - dijo besandome por ultima vez antes de ponernos en marcha.
- Aguafiestas - le dije cerrando la puerta y empezando a andar sin esperarle.
Oí como se seguía riendo por mi protesta. Por como lo oía diría que seguía atrás, pero no me iba a dar la vuelta para comprobarlo. Oh no, no haría eso.
No tardó mucho en alcanzarme y aun seguía luchando intentando aguantarse las ganas de reírse y eso era malo ¿por que? Pues porque mi objetivo era hacerle sufrir un poco, crear una falsa fachada en la que parecía estar enfadada aunque en el fondo me estuviera muriendo de ganas por reírme con él por mi pataleta de hacia cinco minutos.
Dani me cogió la mano y entrelazó nuestras manos mientras caminaba a mi lado. Le miré de reojo esperando que no se diera cuenta de que con su contacto mi fachada se había arruinado completamente, él estaba sonriendo mientras miraba al frente y eso hizo que yo también sonriera aunque lo intenté ocultar mirando hacia otro lado para que no me viera.
Subimos poco a poco, ninguno de los dos teníamos prisa por llegar a la cima, solo teníamos ganas de disfrutar este día. Creía que tenia razón cuando pensaba que no era solo yo la que le daba especial importancia a este día, sentía que para Dani tampoco era un día mas o que lo único de diferente que tenía es que habíamos cambiado nuestra habitual playa por el poco visitado monte. No. Había mas detrás de aquel día y no era solo a mi a la que le recorría esa sensación, después de todo lo que habíamos pasado era normal que este día fuese mas que una simple excursión.
No sabia cuanto tiempo habíamos estado andando, puede que una hora y por todo lo que ya habíamos recorrido no faltaría mucho para llegar a la cima. En todo el tiempo que habíamos estado juntos, exceptuando cuando nos habíamos saludado y habíamos iniciado el camino, no habíamos hablado, todo el camino lo habíamos pasado en un absoluto silencio.
No hablábamos, estábamos pendientes el uno del otro por si acaso uno se retrasaba y siempre vigilando donde se encontraba el otro, pero manteníamos esa distancia para que cada uno pudiera dejar volar sus pensamientos.
Si, sabia que acababa de decir que este era un momento especial, que era nuestra uniones después de tanta batalla por luchar por nuestro amor, pero eso no signicaba que tuviéramos que estar pegados el uno al otro mientras subíamos hasta arriba de aquel monte. Y si era del todo sincera conmigo misma era mejor así. Cada uno podía estar en su propio mundo sabiendo que el otro no se iba a molestar.
Los dos estábamos absortos mientras nos encaminábamos a nuestro destino, por mi parte no pensaba en nada, por una vez no lo hacia. No tenia nada de lo que preocuparme a simple vista así que lo que estaba haciendo era disfrutar del silencio de mi cabeza sin pensamientos que la bombardearan. Era libre por primera vez desde que tenia memoria.
Cuanto mas camino recorríamos y a mas altura no encontrábamos, mi asombro crecía. No recordaba la última vez que había subido a ese lugar pero sabía que por lo menos habían pasado un par de años, y en ese transcurso de tiempo se me había olvidado la maravillosa vista que había de toda la ciudad. Podía ver casi toda la ciudad desde allí enmarcada por el cielo azul. La vista que tenia enfrente estaba cortado como en dos mitades a mi izquierda podía ver todo lo urbano, las fabricas, las casas, los bloques de pisos, las carreteras, los coches que apenas podía distinguir... y a la derecha todo lo contrario no es que no hubiera nada de eso, pero si que la cantidad era mucho menor, había mas verde, mas campas en las que correr, arboles de todos los tamaños texturas y de distintas tonalidades de verdes que encajaban perfectamente, pequeñas casitas separadas entre ellas por varios cientos de metros, no hacían un pueblecito entre ellas sino que parecían estar pegadas aleatoriamente. En ese lado también se podía ver el mar a lo lejos donde parecía que la tierra se acababa y donde no se podía ver mas allá de ella. Ese era el lado que me gustaba el que me transmitía calma y tranquilidad, el que me recordaba porque a mis padres les gustaba tanto subir hasta aquí.
Las imágenes de mis padres animándonos a mi hermano y a mi a subir la cuesta, la recogida de las hojas de eucalipto, las bellotas, las largas caminatas que nos dábamos todos los domingos que podíamos, este sitio las tenía guardadas en su memoria y al venir otra vez aquí después de tanto tiempo era como si las estuviese liberando para mi, para que no me olvidara de aquellos momentos.
Ahora me daba cuenta de que ese sitio significaba mas para mi que un simple monte alejado de la ciudad no era solo eso, este sitio representaba momentos bonitos que había pasado con mi familia.
Seguí subiendo pero esta vez con una enorme sonrisa en mi rostro, recordar los tiempos pasados y mas estos que lo único que traían era felicidad era como respirar aire fresco,algo renovador.
Quince minutos después ya estábamos arriba del todo. Arriba había como una especie de antena que aunque sabia que mas de una vez me habían explicado para que servía, seguía sin acordarme de para que servía, para mi esa antena era un distintivo de este monte, así sabia que no lo iba a confundir nunca con otro. Aunque había cambiado un poco desde la ultima vez que había venido, cuando vine con mis padres aquí no había ninguna especie de mirador y ahora si que estaba. Normalmente me quejaría, pero por una vez pensaba que este cambio era para mejor, ese mirador solo era una ayuda mas para contemplar aquellas maravillosas vistas y estaba agradecida porque fuese así. Podía descansar tranquilamente mientras veía todo desde allí arriba.
- ¿En que piensas? - me preguntó Dani acariciándome la cara
Me incorporé y me senté a su lado. Según habíamos terminado de comer me había tumbado y había apoyado mi cabeza en sus piernas y me había dedicado a mirar las nubes pasar buscando formas en ellas.
- ¿Ves esa colina de ahí? - le pregunté señalando una colina que estaba unos metros por debajo de donde nosotros nos encontrábamos.
- ¿Las de las ruinas?
- Si, me acuerdo que siempre me preguntaba que historia había detrás de aquellas murallas. Cada vez que subíamos aquí con mis padres intentaba meterme con mi hermano dentro de ellas, era como nuestra aventura particular ¿sabes? Mi madre siempre me reñía porque decía que mi hermano era muy pequeño para entrar y que se podía hacer daño, mi padre la calmaba diciéndola que nos tenia que dejar divertirnos, que nos tendría vigilados ya que hay agujeros en todas las paredes. Así que yo cogía a mi hermano de la mano y haciendo unos equilibrios dignos del circo nos metía a mi hermano y a mi allí. Nos pasábamos horas metidos allí corriendo, luchando con palos que para nosotros eran espadas creyéndonos caballeros de edad media, todo mientras mis padres se reían por nuestras hazañas. - suspiré - lo echo de menos.
Dani me rodeó con su brazo e hizo que me recostara en él. Al recordar los tiempos vividos, esos momentos tan felices con mi familia un nudo se había formado en mi estomago, no era una sensación mala, simplemente era la nostalgia que se apoderaba de mi. Ya no podíamos tener esos momentos familiares, mi padre no pasaba en casa tanto tiempo como me gustaría pero sabia que lo hacia por el bien de todos así que ¿que derecho tenia a quejarme?
- Tengo una idea - dijo después de un rato. Se levantó tan inesperadamente que casi me caigo de lado al separarse de mi tan rápidamente - vamos levantate.
- ¿Para que?
- Tu solo hazlo, confía en mi, te gustará. - dijo extendiéndome sus manos.
Le miré unos segundos valorando la situación, no sabía que tramaba pero no podía ser algo malo ¿no?. Agarré sus manos e inmediatamente el tiró de ellas para ayudarme a levantar, cogí las mochilas y me dejé guiar por Dani.
- ¿Es que nos vamos a ir ya? - le pregunté confusa al ver que cada vez bajábamos mas y mas y no veía en Dani intención de parar.
- Espera - Eso ni siquiera es una respuesta - Tu tranquila, se donde voy
"Menos mal que lo sabes porque yo cada vez estoy mas perdida" estas palabras nunca salieron de mi cabeza, pero eso no las hacia menos ciertas. Dani había empezado a actuar de una manera extraña desde que le había contado mis aventuras con mi hermano. No respondía a ninguna pregunta que le hacia, se dedicaba a decirme que me esperara, que ya lo vería con mis propios ojos, que lo entendería muy pronto, pero yo aun seguía perdida, no sabia cuales eran las intenciones de Dani ni a que lugar me quería llevar.
Después de un largo rato de andar y algún que otro susto de mi tobillo doblándose al pisar mal una piedra llegamos al lugar. Al principio no me podía creer que Dani me estuviese llevando a ese lugar, pero según nos estábamos acercando cada vez parecía mas razonable que estuviésemos yendo allí, después de todo le había hablado de él. Si, me había llevado a las ruinas que íbamos a visitar mis padres, mi hermano y yo. Ahora me parecía tonto no habérmelo imaginado pero ahí estábamos, enfrente de aquellas murallas llenas de recuerdos.
Me quedé hay parada mirando las paredes de aquel lugar mientras mil flashes del pasado venían a mi.
- ¿No quieres entrar? - me preguntó Dani sacandome de mis pensamientos. No me moví, quería entrar pero mis músculos parecían no reaccionar, mis pies estaban clavados en el suelo y mi cerebro no daba la orden para avanzar. - Vamos.
Dani tiró levemente de mi mano para hacer que me moviera y aun así estaba reacia a moverme.
Quería entrar pero algo en mi me decía que igual era mejor no entrar. ¿Y si todo había cambiado? ¿Y si a no sentía lo mismo, si me decepcionaba? ¿No seria mejor que lo que sentía por aquel lugar quedara intacto?
No se si fue porque Dani volvió a tirar de mi pero me deje guiar por él una vez mas. Tuvimos que esquivar las grandes piedras que obstaculizaban la entrada a las ruinas pero conseguimos entrar en ellas. Cuando entré fue como volver a mi infancia podía vernos a mi hermano y a mi correr y gritar por esas ruinas. Vagué por las pequeñas calles que formaban los bloques de piedra tocando cada una como si al entrar en contacto con ellas fuera a guardar cada minúsculo detalle. Recorrí cada rincón de ese lugar hasta llegar a lo que parecía un mirador natural.
Noté como Dani se sentaba detrás de mi y me rodeaba con sus brazos
- Es bonito - dijo apollando su barbilla en mi hombro.
- Si...gracias.
- ¿Por que?
Me giré para mirarle de frente, era gracioso ver como muchas veces no se daba cuenta de que las cosas que hacia por mi significaban mas de lo que se podía imaginar.
- Por traerme aquí, por esperarme tanto tiempo, por aguantarme cuando me comporto de una manera extraña, por todo.
- No tienes nada que agradecerme, te esperaría todo el tiempo que fuese necesario para volver a estar así contigo otra vez, y sobre lo de tus rarezas...son parte de tu encanto y si nos las tuvieras no serias tu y yo te quiero tal y como eres con tus manías, tus rarezas, tus cambios de humor, con todo incluido.

Querido diario:
Hoy a sido un día perfecto, no podría decirte una cosa que lo hubiera hecho mejor, no cambiarían nada. Pienso en que si así ha empezado lo mio con Dani espero que siga así por mucho tiempo así. Las ruinas ya eran un sitio importante para mi, pero hoy su importancia a aumentado para mi, mas momentos felices se han sumado a aquel lugar y me siento genial.
Creo que recordar los buenos tiempos con mi familia me han ayudado y me han servido para valorar lo que tengo en casa y nada mas entrar en casa lo primero que he hecho ha sido abrazar a mi madre y aunque me cueste admitirlo a mi hermano también. Todas las broncas con él no son mas que una tapadera de nuestros sentimientos, es como si discutiendo cada dos por tres nos diríamos todo lo que nos queremos.
Se que hoy me voy a dormir con una sonrisa en la cara, hoy no puede ser de otra forma.