Páginas vistas en total

jueves, 9 de febrero de 2012

Capitulo 11 - No quiero despertar

El resto de la semana gracias a Dios pasó sin mas incidentes, lo que era de agradecer.
Era viernes lo que significaba que era el ultimo día que tenia que ir a clase y luego tendría dos días para descansar de tanto libro.
- ¿Hablaste con él? - le pregunté a Mireya.
- Si, ayer estuvimos un par de horas juntos
- ¿Y?
- Pues que estuvimos hablando.
- ¿Y que tal fue la cosa?
- Bien, creo. Dejamos todas las cosas claras, me explicó lo que había pasado en verano y todo eso... y me pidió que volviésemos, pero yo no estoy muy segura de que hacer. Tu sabes lo que me cuesta abrirme a una persona, y el lo consiguió en tiempo récord, consiguió que le llegase a querer.
- Oh, Mireya que bonito - dije como una niña pequeña dando saltitos.
No era para menos mi reacción, era la primera vez que Mireya decía que quería a alguien que no fuese uno de sus amigos, era la primera vez que se implicaba tanto en una relación.
Tenia un sabor agridulce en la boca. Me alegraba de que mi mejor amiga por fin se hubiese enamorado de un chico que realmente mereciese la pena, pero al mismo tiempo sabia que estaba sufriendo con toda la situación que se había formado con Adrian, y no me gustaba nada verla sufrir.
- Tonta - dijo riéndose - pero no se...
- Te da miedo por que fue como BAMM directo al corazón, ha sido mucho en poco tiempo e igual de rápido que vino se fue, pero Adrián es un buen chico y se que esta vez seria diferente porque los dos habéis cambiado y habéis pensado mucho en lo que pasó, pero no tengas miedo... se que quieres correr porque piensas ¿que me esta pasando? y asusta ver como esa persona puede significar tanto, pero déjate guiar por lo que sientes. Todo lo que haces con el corazón y porque así lo sientes nunca es un error. Si lo que quieres es estar con Adrián, adelante.
- ¿Tu crees?
- Aja


***

Sábado, sabadete. El día mas esperado por todos los adolescentes de este país, y por los de otros supongo que también, había llegado.
No había nada que celebrar, ni era un día especial, pero hoy me había levantado mas contenta de lo normal.
- Fiesta, fiesta, la vida es fiesta - dijo Alex cuando abrí la puerta para dejarlo pasar - ¿Estas lista?
- Si, espera que voy a por mi bolso. ¿Estan todos ya allí? - grité desde mi habitación.
- Si, todos menos Xabi que no viene.
- ¿Por? - pregunté apareciendo en la sala donde mi amigo estaba sentado en  uno de los sofás.
- No se, creo que era algo de que se tenia que ir al pueblo o algo así - dijo encogiéndose de hombros.
- Amm... ¿Vamos?
- Sip
Alex se levantó del sofá y fuimos en busca del resto del grupo.
No, no hicimos nada memorable o que pasase a la historia, bueno igual si. Una cosa que me ha hecho enormemente feliz. Hubo un acercamiento con Dani, ese que hacia tanto tiempo que esperaba.
- Veo que has arreglado las cosas con Mireya - me dijo Dani mientras íbamos hacia la "zona de fiesta"
- Si, hablamos las cosas y ya está, no voy a romper la amistad con mi mejor amiga por eso.
- Me alegro de que lo hayáis arreglado, no me gustó verte tan triste en la fiesta
- Fue peor para ti, según llegas vas y te encuentras metido en una pelea.
- Me puedes recompensar esta noche, te dejo alegrarme la noche - dijo juntando su mano con la mía.
Ese fue el instante en el que morí. Una muerte feliz, por qué no decirlo. Sentí como mi corazón dejó de latir para volverlo a hacer el doble de rápido unos segundos después.
Quería gritar, correr, dar saltitos hasta que me doliesen los pies, pero me contuve. Quedaría muy raro si lo hacia, aparte de que rompiera la magia del momento.
Me agarré mas fuerte a su mano para que no me soltara, este era nuestro momento y estaba dispuesta a luchar para que siguiese siendo así.
Notar sus dedos entrelazados con los mios, su mano unida a la mía me traía tantos recuerdos que era como si nunca nos hubiésemos separado, como si el tiempo no hubiese pasado. Las mismas sensaciones y emociones me invadían, y las mismos sentimientos y descargas eléctricas que sentía cuando su piel entraba en contacto con la mía me volvían a recorrer por todo el cuerpo.
No podía dejar de sonreír mientras miraba nuestras manos unidas, llevaba tanto tiempo esperando volver a estar así con él que parecía un sueño.
- ¿Algun consejo? - le pregunté mirándole a los ojos
- Tengo alguna que otra idea... - dijo parando de andar haciendo que yo también me detuviera.
- ¿A si?
- Si, una cosa que deberíamos haber hecho hace mucho tiempo
- ¿Llegar a donde están nuestros amigos? - dije haciéndome la tonta.
- No
- Pues no se a que te puedes estar refiriendo - dije esta vez jugando con nuestras manos aun entrelazadas.
- Te lo diré mas tarde - dijo reanudando la marcha.
Si no digo que estaba algo decepcionada mentiría. En mi imaginación la conversación acababa con un beso, esa era "mi cosa esperada", ese hubiese sido mi final perfecto. Aun sin beso no dejé que mis ánimos cayeran en picado, después de todo su mano seguía unida a la mía y en todo momento había sido así desde que se habían juntado.
- ¡Dani!
Si, bastaba hablar o pensar en una cosa para que sucediese lo contrario. Una chica cuyo nombre no sabia y sinceramente no quería saber llamó a Dani como si le fuese la vida en ello. No fue eso lo que me molestó, porque yo misma solía gritar a mis amigos desde la otra punta de la calle, sino que fue ella la culpable de que nuestras manos se separasen dejando a mi mano desprotegida, fría y con una sensación de abandono.
Dani había soltado mi mano cuando su amiga había venido casi corriendo a abrazarlo, y yo como siempre que estaba en una situación similar me volví invisible como un fantasma.
No se por que pero en este caso no me importó tanto como con Cris, después de todo no la conocía de nada y no me podía meter en la conversación que estaban teniendo.
Cuando Dani dejó de hablar con la chica seguimos con la búsqueda de nuestros amigos ahora desaparecidos.
Dani se había pasado todo el camino saludando a gente, hablando con ellos... no es que yo no me parase a saludar a la gente que conocía, pero si tuviésemos que hacer un balance estaba segura de que él ganaría por mayoría absoluta.
Al final si que encontramos a nuestros amigos en uno de los bares que había por la zona.
- Aquí estáis, llevamos media hora buscándoos.
- Si  nos habéis estado buscando sera porque os habéis perdido... - me contestó Alex levantando la ceja
- Cállate - me reí
Estuvimos un rato todos juntos hablando, bailando y riéndonos los unos con los otros, pero como siempre pasaba cuando salíamos de fiesta la gente al rato empezaba a desperdigarse ya fuera por una causa o por otra, el caso es que desaparecían.
Para ser francos Dani y yo habíamos sido unos de los que se habían ido del bar dejando al resto dentro. Normalmente era yo la que se quedaba dentro preguntándose por el paradero de mis amigos, así que ya era hora de que probaran algo de su propia medicina.
Dani y yo no nos fuimos muy lejos de ese bar, pero lo suficiente para que no hubiese un montón de gente alrededor nuestro. Nos sentamos en unas escaleras de piedra que estaban unos metros mas arriba de donde se encontraban nuestros amigos.
- ¿Tienes frío? - me preguntó Dani cuando habían pasado ya unos minutos desde que nos habíamos sentado.
- No
Como si no me hubiese creído se acercó mas a mi y me cogió las manos como si así me pudiese proteger del frío.
Noté que me miró cuando nuestras palmas hicieron contacto, me miró frunciendo el ceño y yo simplemente sonreí.
La explicación de todas estas cosas sin sentido era bastante sencilla. Daba igual que fuera primavera, que verano, otoño o invierno, la temperatura de mis manos siempre era la misma: menos un grado, bueno igual eso era un poco exagerado, pero mis manos tenían una temperatura propia  que solo en raras ocasiones estaba coordinada con la del resto de mi cuerpo. Y eso la gente no lo entendía, no entendían por que si mis manos estaban congeladas yo decía que no tenia frío. Misterios de la ciencia. 
Mi hipótesis era que si yo tenia las manos calientes era una mala señal, significaba que estaba enferma o que estaba apunto de punto de ponerme enferma.
Bueno, pero dejemos mi teoría sobre la temperatura de mis manos a un lado, y volvamos a Dani y a mi.
Dani me había cogido las manos y a diferencia de mi él tenia las manos calientes, no de una forma abrasadora que agobiaba sino de una forma agradable. 
Mientras él me estaba transmitiendo calor lo mas seguro es que él se estuviese congelando gracias a mi.
¿Era egoísta que me diese igual? Porque si era egoísta pues me convertiría en una por estar toda la vida así con él.
- ¿Me vas a decir ahora eso que me ibas a decir? - le pregunté mirando a la gente que pasaba por delante de nosotros.
- Dame una buena razón - en cuento oí eso me giré mi cabeza para mirarlo y Dani estaba con esa sonrisa que tanto me gustaba.
- Soy yo la que te lo esta pidiendo - dije subiendo y bajando mi dedo por su brazo como si fuese una niña buena que no rompe ni un plato.
- Mmmm.... no se yo
- Por fa - dije repitiéndolo hasta que cedió
- Vale, te lo diré - dijo riéndose
- ¡Bien! - dije aplaudiendo como una niña tonta
Sabia que luego me arrepentiría por haber aplaudido como si tuviese tres años en vez de quince, pero había veces en las que estar con Dani me sacaba mi lado mas infantil.
- ¿Que es lo que quieres saber exactamente?
- No se... ¿que es eso que llevas tiempo queriendo hacer? - dejé mi lado de niña pequeña dejando bastante espacio para que saliese la Vero madura, la Vero sexy o por lo menos la que pretendía serlo.
- Creo que lo sabes - me dijo en un susurro lo que hizo que me tuviese que acercar mas a él. Si él jugaba yo también podría hacerlo.
- No, no lo se - dije inocentemente
- Entonces... adivínalo
- Esta bien... - dije echándome hacia atrás haciendo que estuviésemos mas separados. Me hubiese reído de la cara de desconcierto de Dani, pero eso habría arruinado el juego por completo - ¿querias hablar conmigo?
- Si, pero no... eso lo puedo hacer en el instituto
- ¿A si que no puedes hacerlo en el instituto? Ahora si que estoy perdida
- No, si que puedo hacerlo en el instituto. Si fuera por mi lo haríamos en todas partes.
- ¿Comer? - ahí si que tuve que aguantar una sonora carcajada, sabia que Dani no aguantaría mucho mas y por fin podría obtener mi recompensa.
- ¡No! - dijo como si fuese la tontería mas grande, y pensándolo bien, probablemente lo era. - te doy otra oportunidad para que lo adivines .
- Vale, da me una pista.
- Lo hemos hecho ya pero me encantaría seguir haciéndolo por el resto de mi vida. Siempre que lo hacemos es dulce, suave, y una corriente eléctrica recorre todo mi cuerpo - tenia una replica ingeniosa para cualquiera de las pistas que me pudiera dar, pero al oír esas palabras salir de su boca se me formó un nudo en la garganta, mi corazón dio un vuelco y cualquier burla posible pasó a ser cosa del pasado - ¿No dices nada?
- No se que quieres que diga - dije aun pesando en las palabras que acababa de decir.
- Pues se supone que tenias que adivinar que era. Quizás... necesites una pista mas.
- Quizás eso es lo que necesito - dije mirando esos labios que tan conocidos eran para mi y que ahora estaban cada vez mas cerca.
El beso no se hizo esperar. Al principio nuestros labios solo se rozaban dejándome un hormigueo en los mios haciendo que mis deseos porque estos se juntaran se hiciera aun mayor.
No iba a dejar que ese beso se convirtiese en otro juego para ver quien se lanzaba, prefería perder el juego antes  que quedarme con las ganas de sentir sus labios sobre los mios. Puse mis manos a ambos lados de su caray le acerqué a mi.
Fue un beso dulce, suave, justo como había dicho Dani que sentía al besarnos. Había sido como dos amigos al encontrarse después de un tiempo sin verse, al principio fuimos un poco descoordinados, pero luego como siempre lo hacían, nuestros labios encajaron a la perfección, haciendo que los dos siguiésemos el ritmo del otro haciendo que mi corazón se acelerase.
Ese beso había hecho que me sintiese completa, feliz. Era tan grande la felicidad que tenia que me daba miedo abrir los ojos aunque sabia que ese beso ya había terminado.
- Vero ¿por que no abres los ojos? - me preguntó con una voz suave mientras me acariciaba la mejilla.
- No quiero despertar - dije negando con la cabeza.
- ¿No quieres despertar?
- No, se que esto solo es un sueño y que cuando abra los ojos despertaré volviendo a la cruel realidad.
- Abrelos por favor
- No quiero despertar
- Te prometo que cuando abras los ojos no desapareceré, seguiré aquí, a tu lado. - poco a poco fui abriendo los ojos. En un primer instante solo veía formas borrosas por la fuerza con la que había cerrado mis ojos, pero ahí estaba el chico que me hacia perder el sentido - Ves, te dije que no iba a desaparecer.

Querido diario:
Sin duda me hubiera arrepentido si no hubiese salido. Me siento feliz como hacia mucho tiempo atrás no me sentía, sonrío tanto cuando pienso en el beso que me esta empezando a doler la cara, pero es un dolor que acepto con gusto sentir.
Creo que estoy en el nivel máximo de felicidad posible.