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domingo, 27 de noviembre de 2011

Capitulo 22 - Sentimientos revividos

Una semana. Solo quedaba una semana para que la vida tranquila que había tendido durante estos tres meses, bueno vale no había sido tan tranquila, se acabara volviendo una vez mas a la rutina.
Que decir de estos meses... habían sido extraños, muy estraños. Practicamente me había pasado todo lo imaginable, había estado con una persona que ni en un millón de años hubiera pensado estar con él, había salido con el amor de mi vida y luego había conocido al chico mas dulce de todo el mundo. Tres chicos en tres meses, lo que daba a un chico por mes, pero a todos les había perdido antes de lo que me hubiese gustado.
En estos tres meses, aparte de estar con Tom, Dani, Xabi, había sido engañada, había engañado, había llorado, reído y sentido como nunca en mi vida, había decepcionado y me habían decepcionado, había conocido a esas personas que ahora llamaba amigos... era mucho mas de que una niña como era con quince años se podía esperar. Todo el caos que había tenido a lo largo de verano sabia que en un futuro, seguramente no muy lejano, me ayudaría a afrontar los nuevos problemas que vendría, porque claro que vendrían y en cantidades industriales.
Pero aun  así con todo lo malo no cambiaría nada, porque si hubiese sido de otro modo no hubiese conocido a Gemma, Lucia, Pau y a Xabi, como tampoco hubiese estado con Dani. Si las cosas hubiesen sido de otro modo nada de lo bueno que he vivido estaría hoy en mis recuerdos.
Supongo que todo esto me ha hecho madurar, y en algún momento de mi vida lo agradeceré, por ahora solo me queda eso, mis recuerdos.


***

- ¿Que pasó con Xabi al final? - me preguntó Mireya.
Mireya y yo habíamos quedado. Nos íbamos a encontrar con los demás en el skate park como siempre, y para que pudiésemos hablar, porque luego seria misión imposible, Mireya me había pasado a buscar en vez de quedar directamente allí.
Sabia que este tema seguramente saldría, pero no sé, el tema Xabi era como si se hubiera quedado en un tabú para nosotras. Confiaba en ella, era solo que no me gustaba hablar de lo que sentía por él, era demasiado para ser una persona que acababa de conocer.
- Pues que ya esta, soy consciente de que no podemos tener nada mas, ni siquiera vive aquí.
- Pero si lo hiciera...
- Todo seria mas fácil. Estar con él era estraño porque apenas nos conocíamos, pero era como si fuese lo mas natural del mundo, conectamos, pero ya pasó. No puede ser y tengo que aceptarlo.
- Sé que él también querría estar contigo - dijo dandome un pequeño abrazo.
- Lo sé - dije lanzando un suspiro al aire.
Claro que lo sabia, si Xabi me había dejado una cosa clara, había sido esa, que quería estar conmigo. Igual no lo decía con palabras, pero si lo hacia con cada mirada, cada gesto, cada sonrisa que iluminaba su cara y hacia que mi cara brillase.
Ya estábamos llegando al parque por lo que di el tema de Xabi por zanjado hasta nuevo aviso. Lo que menos quería es que las chicas empezaran a hacerme preguntas y los chicos a molestarme. No estaba con humor para afrontar esa situación.
Me alegraba volver a todos, les había echado de menos, sobre todo su manera de hacer el tonto, pero eso era parte del encanto que tenían y supongo que por eso eran mis amigos.
Y allí estaban todos, seguramente manteniendo una de sus discusiones por algún tema absurdo, pero al cual le daban mas importancia de la que en realidad tenían. Podía ver a Ana, Lucia , aunque esta era completamente diferente a la que había conocido en el pueblo de Mireya, Sonia, Jorge, Alex, cuanto había echado en falta a mi mejor amigo y ¡Dani!.
Fue verle y mi pulso salio disparado, podía jurar que todo el mundo se habia dado cuenta de como estaba mi corazón porque todos se giraron de repente a mirar hacia donde estábamos Mireya y yo.
- ¡Mireya, Vero! - gritaron casi todos a la vez, todos excepto uno. Por si os preguntabais quien era esa persona, si, era Dani.
Me hubiera dado el bajonazo del siglo si hubiese tenido tiempo y espacio, pero no pude hacerlo porque una avalancha de gente vino directamente hacia nosotras abrazándonos, preguntándonos que tal nuestro viaje y todas esas cosas típicas que hacemos cuando no vemos a la gente en un largo tiempo.
- Por fin están aquí mis dos chicas favoritas - nos dijo Alex a Mireya y a mi pasandonos sus brazos por nuestros hombros.
- Pensé que era yo tu favorita - dije poniendo cara triste
- Claro que lo eres - me dijo al oído.
- Te he oído - dijo Mireya quitando el brazo de Alex de encima de ella y golpeándolo en el hombro.
Observé como Alex intentaba convencer a Mireya de que no era verdad, y yo no podía parar de reír, hacia mucho que no los veía así.
Me senté con los demás mientras me preguntaban cosas sobre las vacaciones, la verdad es que yo no les hacia mucho caso, contestaba a lo que me preguntaban, pero no porque les prestara atención. Yo estaba pensando en Dani.
Cuando estaba pasando con los chicos por al lado de él Dani solo me había dicho "Hola" a lo que yo le había contestado, obviamente "Hola", pero ahí se quedó, cero preguntas, cero miradas. Era como si no exisistiese.
¿Que que me esperaba? Pues ni yo lo sabia. Era tonto pensar que me iba a saludar como el resto había hecho, que íbamos a estar bien, como si no hubiese ocurrido nada, pero eso solo iba a pasar en mis sueños. La realidad era otra, él no había olvidado lo que le había hecho, y yo tampoco lo había olvidado.
Todos los intentos que había hecho estas dos semanas por superar lo de Dani, por meterme en mi cabeza que por mucho que yo quisiera no estaríamos juntos, que lo había perdido, se vinieron abajo en el momento en que le vi. Todo lo que había sentido por él lo volví a sentir, haciendome sentir miserable, no por recordar que yo había sido la causante de esta situación, sino por Xabi.
Él había estado en todo momento para mi, me había entregado todo lo que tenia y ¿yo que había hecho? Nada, solo darle falsas esperanzas, sabiendo que Dani seguía en mi cabeza y en mi corazón.  Pensaba que él me había ayudado a superar mi ruptura, que me había hecho olvidar a Dani, pero lo único que había hecho era mantenerlo en un rincón fuera del alcance de mis pensamientos, porque ahora me había dado cuenta de que Dani no estaba olvidado ni mucho menos.
Dani seguía en mi como si fuese una parte esencial para que yo siguiera viva, lo tenia marcado en el ADN, aun sabiendo que eso solo me iba a traer problemas y sentimientos dolorosos. Y a la vez estaba Xabi que me había marcado desde el encontronazo que habíamos tenido, solo que todo lo que había sentido ahora solo parecía un bonito sueño. Uno del que estaba despertando y cada minuto que pasaba parecía menos real y se iba borrando poco a poco.
Xabi, Dani. Todo era una locura.
- Bueno Vero cuentanos que tal en el pueblo de Mireya - me preguntó Sonia interrumpiendo el hilo de mis pensamientos.
- Bien, el pueblo es precioso y sus amigos son geniales - cuando pensé en Gemma, Pau, Lucia y Xabi una sonrisa invadió mi cara recordando los momentos vividos. - ¿Y que tal tu? Hacia muchisimo que no te veía
- Si, un mes casi, pues bien, supongo. Me fui con mis padres de crucero, ya sabes un muermo total, pero al final conocí gente interesante
- ¿Gente interesante? - le pregunté al notar el brillo de sus ojos.
- Si, gente interesante - dijo haciéndose la inocente.
- Ya, bueno... - dije haciendome la tonta y riéndome. - conozco ese tipo de gente.
- Seguro que tu también has conocido gente interesante.
- Bueno...
- Ella siempre conoce gente interesante - soltó Dani derrepente interrumpiéndome.
Hasta ese momento Dani había estado totalmente callado, ni siquiera creía que hubiese estado atento a la conversacion, pero al parecer estaba equivocada.
Su contestación había sido como una puñalada, como si me hubiesen echado una jarra de agua helada por mi cabeza y ahora estuviese completamente congelada.
No me podía creer que Dani hubiese dicho una cosa así, tenia razón para estar cabreado conmigo, tenia todo el derecho del mundo, solo que no me esperaba que él, justamente él, haría una cosas así. No sabia si el resto, aparte de Mireya, sabia lo que había pasado entre Dani y yo. Ni siquiera se lo había contado a Alex, pero suponía que ya se habían enterado por las caras que tenían.
A todos se les notaba incómodos ante el comentario de Dani menos a una, a Sonia, que seguramente no se había enterado ni  de que habíamos estado saliendo.
Miré a los ojos del que una vez había sido mi novio y el cual me estaba taladrando con la mirada. Me sentía tan sumamente estúpida. No sabia exactamente por que, igual por darme falsas respecto a Dani y a mi, por seguir enamorada de él aun sabiendo que solo iba a conseguir dolor como el que ahora estaba sintiendo...
¿Por que siempre quería lo mas difícil? ¿Por que siempre quería aquello que no podía tener? ¿Por que no me podía enamorar de una persona que me correspondiese? ¿Por que no podía dejar de hacer sufrir a las personas que me importaban? ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que?
Me levanté antes de que una sola lágrima empezara a caer de mis ojos y la cual haría que ya no pudiera parar, estaba herida, estaba confusa y estaba cabreada. Se que no tenia derecho a cabrearme, si él estaba así era por mi culpa, pero eso no servía para que me dejase de molestar sus palabras.
Cuando estuve lo sufucientemente lejos para que no me vieran dejé escapar todo aquello que había estado reteniendo hasta el momento, toda la impotencia, el dolor, la rabia, todo absolutamente escapaba en ese instante, pero ni siquiera eso me detenía.
Seguía el camino hacia mi casa aun viendo borroso todo lo que pasaba ante mi, me daba igual que la gente se quedara mirándome cuando pasaba a su lado, que me miraran preguntándose que me pasaba para que me pusiese así.
- ¡Vero! - oí que una voz gritaba detrás de mí.
No me giré, sabia quien era perfectamente y no tenia ganas de hablar con nadie y enfrentar la típica charla, así que seguí adelante acelerando un poco mi paso. Era tonto de mi parte pensar que no me alcanzaría o que me dejaría en paz, pero claramente no lo hizo. Noté como Alex me agarraba del brazo y me hacia parar en seco.
- Vero para de una vez
No le contesté, no tenia voz para hacerlo, lo único que podía salir de mi boca en estos momentos era un penoso gimoteo.
Aunque Alex me tenia cogida por el brazo y no me soltaba, evitaba que me viese la cara. Tenia claro que él sabia que estaba llorando, y aunque Alex ya me había visto llorar otras veces, no quería que me viese de ese modo. No quería que sintiese lastima por mi.
Alex intentaba girarme para verme la cara, pero yo me resistía.
- Vero, por favor, mírame. Habla conmigo.
No se porque me giré, seguía queriendo huir, volver a mi casa y meterme bajo las sabanas de mi cama y no salir en un largo tiempo. Igual fue que noté angustia en su voz o que aunque lo negaría si me lo preguntaban, necesitaba a mi mejor amigo, alguien que me apoyase pasara lo que pasara.
- Dejame Alex, estoy bien.
- Por favor Vero, no me hagas reír. No tienes que ir de persona dura conmigo, te conozco muy bien y se que si no te hubiese dolido en ningún caso te hubieses puesto de este modo. Así que no seas tan descarada de decirme que estas bien cuando ni tu misma lo crees.
- Pero el teni...tenia razón para poner...se a...así - empezó otra vez mi mar de lágrimas.
- No, Vero, él tiene todo el derecho a estar enfadado contigo, porque vale no es nada bonito lo que tu le hiciste, pero no tenia por que hablarte de ese modo delante de todos tus amigos. - yo solo podía asentir a lo que él decía, ¿qué mas podía hacer? - Así que secate esas lágrimas, respira hondo y vayamos con los demás.
- No, no no - le paré antes de que empezara a tirar de mi - no quiero ir.
- Vero, no te va a decir nada mas, sino se las tendrá que ver conmigo - dijo alzando sus puños haciendome reír.
- No quiero ir, quiero irme a casa, estoy bien te lo juro. Es solo que se me ha juntado todo y he explotado. Solo es eso.
- Esta bien, pues si te quieres ir a casa te acompaño.
- No, Alex no...
- Vero no te pienso dejar sola si lloras así. Venga vamos.
Me dio un abrazo y nos pusimos en camino. No hablamos mucho, apenas unas palabras y de temas triviales que no tenían ninguna importancia.
Llegamos a mi casa en seguida.
- No tenías por que acompañarme a casa
- Soy tu mejor amigo, para lo bueno y lo malo. Preferiría no verte cuando estas así de tristona, pero sabes que siempre que me necesites puedes contar conmigo ¿no?
- Claro que lo se Alex, eres mi mejor amigo y siempre lo serás. - le dije dándole un abrazo, cerré los ojos y noté como unas pocas lágrimas se resbalaban por mi rostro. - Bueno ya vete que ya he llegado a mi destino.
Me quité el resto de las lágrimas que me quedan y le empujé para que se marchara mientras me reía por la cara que ponía mi mejor amigo.
- Ya veo que el disgusto te ha durado mucho - dijo haciéndose el indignado - me hechas como a un perro.
- Quizás un perro me gustaría mas - le acaricie la cabeza como si de uno se tratase - ¿a que si bonito?
- Si, seguramente. - dijo haciéndose el ofendido.
- No te piques, si sabes que yo te quiero.
- No mas que a un perro por lo visto.
- Mucho mas - le dije haciendo que me mirase a los ojos.
- Eso espero - dijo sonriendo.
- Gracias - le susurré al oído mientras le abrazaba - por todo.
Alex me guiño un ojo al lo que yo le correspondí con una brillante sonrisa. Nos despedimos y seguido yo me metí a casa y supongo que él se fue a donde estaban el resto de nuestros amigos y Dani.

Querido diario:
Definitivamente seria mejor estar en el pueblo. Digamos que la tarde de hoy... no ha sido demasiado productiva, lo que es lo mismo que aun sabiendo que Dani esta entre mi grupo de amigos, no se por que no me esperaba que estuviese allí. Ha sido un momento muy raro, bueno uno de tantos.
¿Que ha pasado para ser tan raro? Bueno, digamos que todos se levantaron a saludarnos menos él, y cuando lo vi juro que se me paró el corazón y cuando me ignoró sentí que se me partió. No se por que sigo pensando que iba a estar todo bien, tal vez porque lo desee con toda mis ganas, pero eso no lo hace mas real. Y cuando hablo solo lo hizo para ir contra mi y eso me hundió no sabia como reaccionar. No podía contestarle, ni contraatacar porque no tendría ni razón. Me sentí humillada por lo que dijo, por como lo dijo, además de porque estaban todos nuestros amigos delante, pero supongo que es como él se sintió cuando yo le engañe. Así que ¿que le puedo reprochar si yo le hice sentir igual?
¿Va a ser así siempre? ¿Como puedo seguir en el mismo grupo en el que esta Dani? No quiero volverme a sentirme ignorada por él o que me miré con despreció, no se si podría volver a aguantar un día como el de hoy.
Lo que mas miedo me da de todo esto es que cuando lo vi, fue como una explosión dentro de mi, aquello que había intentado guardar en un pequeño lugar derrepente de destapó haciendo que todo aquello que había sentido por Dani una vez volviera. Aquellos sentimientos que estaban muertos o por lo menos dormido, han despertado, han vuelto a la vida, y lo peor es que ya no se si los podré dormir otra vez.