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jueves, 17 de noviembre de 2011

Capitulo 21 - Una despedida

Había llegado el día, ese día que no quería que viniese, pero ahí estaba. En tan solo unas horas me tendría que ir de este pueblo donde por primera vez me parecía que había encajado desde el primer minuto que había estado aquí.
Solo de pensar en recoger toda la casa, hacer la maleta, y sobre todo tener que despedirme de mis amigos hacia que entrara en la primera fase de la depresión. ¿Por que este verano se había acortado tanto? Normalmente el verano se me hacia eterno, tanto que a veces me sobraban horas en el día y no sabia en que emplearlas, pero este se me había hecho demasiado corto y mas estando aquí.
Ni siquiera el tiempo se mostraba muy feliz ese día, estaba nublando lo que hacia que este día no pintara mejor. ¿Como despedirse de un lugar en el que te quieres quedar?
Siempre había sabido que tendría que volver, solo que no esperaba que me pudiera enganchar tanto a este lugar.


***

El día había pasado como otro día cualquiera si quitamos que las chicas no pararon de repetir que nos echarían de menos y que me hicieron prometer unas diez mil veces que volvería.
Por otro lado había evitado a Xabi, no evitarlo de la manera estoy lejos de ti, sino que había evitado cualquier conversacion sobre mi marcha. No quería afrontar la gran conversacion, además sabia que iba a llegar de todas formas, solo estaba atrasando un poco el momento incomodo. Lo que era lo mismo que en una horas tendría que hablar con él de eso.
Como practicamente todas las noches desde que habían empezado las fiestas bajaríamos a la plaza para estar en la verbena. Una verbena que esperaba que fuera la mejor de todas.
Bajamos a las diez y media y aunque había mucha gente se notaba que todavía quedaba media hora para que la orquesta empezara a tocar. Mireya y yo encontramos a los chicos sentados en el muro de piedra que había al lado del escenario.
- ¿Donde están Lucia y Gemma? - pregunté
- Quien sabe, supongo que estarán a punto de bajar - dijo Pau.
Las chicas tardaron bastante a decir verdad, para que os hagáis una idea, llegaron cuando la orquesta estaba empezando a tocar. Lo que es lo mismo que decir que mas o menos tardaron media hora de reloj, en cierta manera se me pasó rápido porque Xabi y Pau no dejaban de hacer tonterías, lo que me distrajo la mayor parte del tiempo.
- Lo sentimos chicos - se disculpó Gemma.
- ¿Donde os habéis metido todo este tiempo? - preguntó Mireya
- Mmm... veras, estaba arreglando a Lucia - dijo Gemma orgullosa.
Hasta ese momento no me había fijado en como iba vestida Lucia, normalmente no se arreglaba especialmente, pero ahora ella llevaba un vestido de palabra de honor verde. Estaba preciosa con ese vestido, además gracias a pasarnos todo el día tostándonos al sol, el vestido le resaltaba el moreno, haciendo que todavía se viera mas genial.
- Que sexy Lucia - la dijo Mireya.
- Estas muy guapa Lucia - la dije, miré a Pau quien estaba totalmente embobado mirándola, aunque él estaba intentando disimularlo, todavía no podía creer como los demás no se habían dado cuenta. - ¿verdad Pau?
- Eh, si - lo dijo como si lo dijera por decir, pero yo sabia que no era así.
Aun estando oscuro y ella morena, pude apreciar como Lucia se sonrojaba por las palabras de Pau, derrepente la Lucia que no tenia miedo a decirte nada se convertía en una Lucia tímida como una niña pequeña.
- Bueno ya vale, dejar de mirarme, además no debería ser yo el centro de atención, no soy yo la que se va mañana - se que solo dijo eso para que no la miráramos, pero aun así la miré mal.
Fue salir esas palabras de su boca y que todo el mundo pasara de mirarla a ella a mirarnos a Mireya y a mi. Xabi que había estado todo el rato al lado mio entrelazó sus dedos con los mios y me dio un leve apretón en la mano, sabia que esa era su forma de decirme que me echaría de menos, que no se olvidaba de que me tenia que ir, y sobre todo de que teníamos una conversión pendiente.
Ahora todos nos estaban mirando con cara de pena y eso resultaba irritante y pésimo para mi buen humor. Yo quería felicidad, alegría, fiesta, quería pasarlo bien, no tener a mis amigos con esas caras que parecía que estaba en un entierro y no en una verbena.
- Ya, no quiero ver esas cara - les señalé con el dedo - como no vea algo de felicidad en menos de un segundo juro que no volveré nunca mas. Por favor, es mi ultima noche y no quiero pasarla llorando sobre todo porque esto no es un adiós es un hasta luego.
No se si fue por mi penosa amenaza o por mi filosofía del adiós, pero conseguí que se rieran, lo que para mi era un alivio.
No volvieron las caras de tristeza en toda la noche, todos estábamos bailando y riéndonos, hasta lo hacíamos a la vez lo que es un logro a nuestra coordinación. Si, si hubierais visto lo que yo vi os parecería un logro, juro que casi me caigo cuando vi bailar a Pau. Ya lo había visto bailar otras veces, pero nada parecido a esto, era como una combinación de los bailes mas ridículos de todos los tiempos. No podia parar de reírme, bueno ninguno de nosotros podía, así que me uní a Pau y empecé a bailar con él haciendo lo primero que se me pasaba por la cabeza. Y en que acabó eso.... en un concurso. Nos animábamos unos a otros a superar que había hecho el anterior. Fue mortal, en serio me dolía muchisimo la tripa de tanto que me había reído.
Era justo como me había imaginado la noche, bueno no así exactamente, pero si pasando un buen rato con mis amigos, haciendo el tonto, riéndonos... como si nada fuera a cambiar. Estaba segura de que nadie estaba pensando en eso en este momento, y justo eso era lo que había querido conseguir.
Dejamos de lado el concurso cuando una canción lenta empezó a sonar. Pau y Mireya seguían haciendo el tonto, al igual que Gemma y Lucia, pero Xabi me había rodeado la cintura con sus brazos y ahora nos estábamos balanceando hacia los lados. No era bailar precisamente, pero se sentía bien solo estando así, agarrados, los dos tan cerca y mirándonos a los ojos. Cerré los ojos y apoyé la cabeza en su pecho mientras me dejaba llevar por el movimiento.
- No quiero irme - dije en un susurro, pero lo suficientemente alto para que Xabi me oyera.
- No quiero que te vayas - dijo apoyando su cabeza encima de la mía.
- Pero tengo que hacerlo - suspiré.
- Bueno... podría secuestrarte, nadie se enteraría.
Me separé un poco de él para mirarle a los ojos.
- Si, estoy seguro de que nadie se enteraría - dije rodando mis ojos.
- Solo era una idea - dijo riéndose.
- Muy mala por cierto - dije uniéndome a su risa.
- Oye encima que me ofrezco a ayudarte para que así no tengas que marcharte - dijo cruzándose de brazos como un niño pequeño.
- Muchas gracias - le dije dándole un abrazo.
- Ven. - dijo cogiéndome de la mano y tirando de ella para que le siguiera.
Me llevó a ese sitio que ya se me estaba haciendo tan familiar y al que pronto tendría que dejar atrás. Ese sitio que había compartido tantos momentos conmigo, que me había visto llorar, reír, preocuparme, casi gritar y aquel lugar que había sido el testigo de mi relación con Xabi, y al parecer también seria el testigo de como esa pareja se tendría que disolver para que cada uno siguiese su camino.
Nos sentamos como tantas veces mirando las estrellas, me quede el máximo tiempo plantada allí mirándolas, recordándolas. Memoricé cada estrella y donde se encontraba esta, pues no volvería a verlas, por lo menos no en mucho tiempo.
- Bonita noche ¿verdad?
- No me puedo quejar - le dije, pero en realidad si que podía, es mas lo quería hacer, quería quejarme por no poder seguir en aquel lugar, por no poder disfrutar toda la vida de este sitio, de este momento.
- ¿Te pasa algo? - le miré no valía la pena ocultarle lo que ocurría.
- Mañana me voy y no quiero hacerlo, desearía poder quedarme aquí. Aquí es todo mas sencillo, es como si estas dos semanas hubiera estado en un sueño y ahora me toca despertar y no quiero.
- Tu me dijiste que no pensara en el futuro que cuando viniera seria la hora de afrontarlo.
- Ya, pero resulta que el futuro esta a solo unas horas de ser mi presente, creo que es hora de ir afrontándolo.
- ¿Y que es tan importante para tener que afrontarlo ahora?
- Tu - me salió disparado - es decir, tu y yo, lo que somos.
- Osea que soy importante ¿no? - dijo sonriendo y acercándose a mi, pero yo le paré antes de que hiciera algo de lo que me podía arrepentir.
- Para - le dije poniéndole una mano en su pecho y empujándole un poco hacia atrás - Claro que eres importante para mi, has sido siempre un apoyo para mi, incluso cuando no me conocías...
- Pero...
- Pero no podemos seguir, me gustas Xabi, me encanta estar contigo, pero yo voy a volver a mi casa y tu a la tuya y no nos volveremos a ver. Si las cosas fueran de otro modo claro que intentaría algo, pero lo que menos quiero en este momento es tener una relación a distancia. No seria justo ni para ti ni para mi. ¿Entiendes lo que te quiero decir?
- Lo entiendo, aunque no me guste - me dijo después de unos segundos de silencio.
- Lo siento, no creo que te merezcas a nadie como yo.
- No tienes por que sentirlo, eres distinta a el resto de chicas con las que he estado de una manera buena, y no cambiaría ni un minuto de los que hemos pasado juntos, porque por mucho que nos hallamos enfadado, mas por mi parte tengo que admitirlo, si las cosas no hubiesen sido como han sido no te habría conocido.
Este chico no podía ser mas fantástico, mas dulce y mas perfecto ni aunque lo intentara. Él siempre me ponía como en una especie de pedestal de donde no me bajaba por muchas tontería que hiciera o por muchos errores que cometiera, y en cierta manera eso hacia que me sintiese culpable.
Seria mas llevadero si me culpara de algo, seria yo la culpable y el la víctima, pero Xabi no me dejaba que lo viese así, lo que me molestaba.

***

A la mañana siguiente fue todo arreglar la casa, preparar las maletas, ir de acá para allá antes de marcharnos, lo que no me dejo ni un segundo para poder respirar. Solo cuando llegamos a la comida hubo un descanso que se termino justo después que esta se terminara.
Lo ultimo en hacer había sido meter las maletas en el coche. Ya estábamos listos para marchar y justo cuando pensé que nada nos podría detener aparecieron esas personas a las que podría llamar amigos sin dudarlo ni un instante.
Una sonrisa iluminó mi rostro, ya pensé que no les volvería a ver hasta que volviese en otras vacaciones, cosa que pensaba hacer.
- No pensaríais que os íbamos a dejar iros sin antes despediros ¿no? - dijo Gemma.
- Contaba con ello - dije mientras la abrazaba - te echare de menos.
- Y yo a ti.
- Pau, ven aquí - le dije abriendo mis brazos para que me abrazara
- Ves, sabia que al final caerías en mis redes - dijo abrazándome
- No cambiaras no - dije bromeando - sabes, se de alguien que si esta un poco colada por ti y yo se que a ti te gusta también
Pau me miró sorprendido, al parecer él no había pensado que fuese tan obvio que supiera que le gustaba Lucia, pero si.
- Intentalo, no pierdes nada - dije guiñandole un ojo.
- ¿Intentar que? - dijo Lucia esperando su turno.
- Decirte lo genial que eres - dije con una sonrisa - te echaré muchisimo de menos.
- Gracias por todo Vero y vuelve.
- Lo prometo - la dije abrazándola con toda mi fuerzo.
Lo peor estaba por venir. Solo me quedaba una persona por despedirme y con diferencia iba a ser la mas dura de todas. Xabi estaba parado mirándome a solo unos pasos de mi, los podría haber recorrido en un segundo, pero por el contrario me tomé mi tiempo para eliminar toda distancia entre nosotros.
En cuanto cerré mis brazos alrededor de su cuello una lágrima empezó a escurrirse por mi cara haciendo que sus hermanas las siguieran.
Hasta ese momento había aguantado bien la despedida, incluso me la había tomado con humor, pero esto, despedirme de Xabi, era demasiado. No podía evitar que las lágrimas corrieran a sus anchas y cada vez apretaba con mas fuerza a Xabi como si así pudiese detener el tiempo, como si así nadie fuese capaz de movernos.
- No quiero irme - le repetí otra vez
- No quiero que te vayas
Me separé aunque al principio me resistí un poco, sabia que no podía alargar un momento que de todas formas iba a pasar.
- Eres especial para mi ¿lo sabes no?
- Lo se y tu para mi
Le di mi ultimo beso en la mejilla y me quité cualquier rastro de lágrimas mientras Mireya se despedia de él.
Nos subimos al coche y el coche arrancó segundos después dejando atrás a nuestros amigos, dejándolos como un borrón tras el cristal. Un borrón que no sabia cuando iba a volver a ver.
Apoyé mi mano en el cristal de mi ventanilla y me dediqué a mirar el paisaje pasando a mi lado mientras que pensaba en todos los momentos vividos en aquel pueblo.

Querido diario:
Vuelvo a estar en casa y no se si quiero estar aquí. Me apetece volver a estar con mis amigos, pero ahora tengo otros amigos a los que ya hecho de menos y no hace ni cuatro horas que he llegado de allí.
No quiero volver al instituto y mucho menos no quiero volver a enfrentarme a la realidad y lo que ello conlleva.`
Se que al que mas echare de menos será a Xabi, me rompió el corazón tenerlo que dejarlo atrás, pero se que eso es lo mejor para los dos. Solo que no me apetecía hacerlo.