Páginas vistas en total

martes, 8 de noviembre de 2011

Capitulo 20 - ¿Una nueva relación?

Solo quedaban un par de días para que nos fuéramos de ese pueblo, y aunque cuando estaba con ellos intentaba aprovecharlo al máximo sabia que los iba a hechar mucho de menos. Me había acostumbrado a todas sus locuras y sabia que cuando no las tendría me harían mucha falta. Pero ahora no había tiempo para pensar en eso, ya tendría tiempo para estar triste.
Mire a mis amigos que se estaban peleando para hacer las parejas.
El caso es que esa tarde habíamos quedado para dar una vuelta en moto por los alrededores, aunque me daba un miedo atroz montarme en moto me habían dicho que merecería la pena, así que le iba a hechar valor, además a mi por descontado me había tocado Xabi como conductor así que confiaba en que no tuviéramos ningún accidente, por que literalmente tenia mi vida en sus manos.
El problema venia que al yo ir con Xabi alguien tendría que ir agarrada de Pau o dejarse agarrar por él, cosa que no hacia mucha gracia a las demás.
- Vamos chicas tampoco es tan difícil decidirse - dije metiéndolas prisa.
- Claro lo dice la que no tiene que ir con él, tu vas con Xabi y tan feliz. - dijo Lucia. - Supuestamente se ha elegido justamente que yo vaya con él, cosa que no me parece justo para nada.
- No será tan malo ir con Pau - la dije.
- ¿A no? ¿Entonces por que no me dejar ir a mi con Xabi?
- Es mio - dije abrazándolo mientras me reía. - Además Pau y tu hacéis buena pareja.
- Muy graciosa - dijo haciendo girar los ojos.
Yo me reía, todavía no entendía cual era el problema tan grave de Pau. Vale, era un poco loco, a veces se pasaba un poco, pero era un chico al fin y al cabo. Todos tienen sus rarezas. Aparte lo de que hacían buena pareja era verdad, desde que Lucia y yo habíamos hablado ese día en la piscina se había mostrado mas abierta, estaba mas relajada, y aunque discutía muchisimo con Pau no sé, veía algo entre eso dos.
- ¿Tu que piensas de esos dos? - le pregunté a Xabi señalando con la cabeza hacia donde se encontraban Pau y ella.
- Que si no se matan entre ellos hoy sera un milagro - dijo riéndose.
- No hablo de eso, ¿no crees que se gustan?
- ¿En serio? - me puso una cara que me hizo sentir como si hubiese dicho la locura mas grande del mundo.
- Si, ¿no te lo parece?
- Pues no
- Yo creo que si, debajo de toda esa tensión que tienen yo creo que si, igual la tensión es porque se gustan y las peleas es un modo de aparentar que no es así. - me quedé observandolos mientras le decía mi teoría a Xabi, con la cual me quedé muy satisfecha. Seguramente mi teoría era cierta.
- Yo no veo mas que dos personas que casi no se soportan, pero si tu lo dices...
- Tiempo al tiempo pequeño saltamontes, ya veras que al final acabaran juntos.
- Si tu lo dices...
- Bueno que chicos nos podemos ir ya de una vez o vamos a seguir así mucho mas tiempo?  - les metí prisa.
- Si, por favor arranquemos ya de una vez - me siguió Gemma.
Lucia volvió a protestar, pero al ver que sus protestas no tenían mucha influencia en nosotros dejó de hacerlo y se subió a la moto.
Los demás la limitamos y nos subimos a las motos.  Conducirían Xabi,  Gemma y Pau, el resto iríamos enganchados a ellos.
Empecé a oír el rugido de la otras motos a mi alrededor y en unos segundo las motos en las que estaban mis amigos se estaban alejando.
- ¿Preparada?  - me preguntó Xabi antes de arrancar la moto.
Asentí mientras me agarraba mas firmemente a su cintura,  oí como se tria antes de hacer rugir la moto y ponernos en marcha.
Me agarre aún mas fuerte cuando la moto arrancó y sentido como la moto avanzaba. Me escondí del viento que venía contra mi apoyando mi cara en la espalda de Xabi.
Desde ahí veía pasar las montañas y los prados,  todo allí era de color verde o amarillo en las partes donde cosechaban en trigo o la cebada,  y todo ello salpicado por pequeños toques de color gracias a las flores que había en las campas y a las orillas del camino de piedra por donde estábamos pasando.
Me quedé maravillarada con el paisaje,  tanto que no me había dado cuenta de que el paisaje ya no se movía porque Xabi había parado la moto.
- Vero, ya puedes bajar.  - dijo riéndose.
Un poco avergonzada por haberme perdido tanto en mis pensamientos que ni siquiera me había dado cuenta de que nos habíamos detenido solté el agarre de su cintura y me dispuse a bajar, pero cuando mis pies tocaron el suelo mis piernas fallaron dirigiéndome al suelo, salvo que unos brazos me rodearon antes de que eso fuera así.
- Hey, ¿estas bien?  - me preguntó Xabi.
- Si, solo que no me sostengo por mi misma - cosa que era verdad, hasta ahora no me había dado cuenta,  pero mis piernas tenían un leve temblor.
- Igual te tenia que haber avisado de eso - dijo mirándome - las primeras veces que una persona monta en moto les suele pasar lo que a ti,  todo es acostumbrarse a ello.
- Ah,  gracias por el aviso - dije golpeándolo suavemente en el hombro - pero la próxima vez me lo podrías decir un poco antes para que no lo averigüe por mi misma.
- Lo tendré en cuenta.  - dijo sonriendome - puedes sostenerte tu sola?
- Creo que si.
Me soltó, pero tenia todavía los brazos extendidos hacia mi preparado por si mis piernas me volvía a fallar. Me hacia gracia que estuviera tan preocupado por una cosa tan tonto y no me pude resistir a gastador una pequeña broma al respecto.
Me incorpore totalmente hasta que el puso sus brazos a sus costados, y en ese preciso momento hice como si mis piernas no pudieran sostenerme y yo cayera al suelo. El se abalanzó sobre mí intentando evitar mi caída.
Rompí en carcajadas sin poder parar,  era tan gracioso. En otra ocasión me hubiera sentido culpable por hacer algo como eso, pero esa vez se lo merecía. No era la primera vez que Xabi se burlaba de mi y ahora era mi turno.
Lo mas gracioso era la cara que estaba poniendo ahora,  estaba totalmente desconcertado,  pero poco a poco estaba empezando a encajar las piezas.
Xabi me tenia agarrada por un brazo, el cual había agarrado para evitar mi caída. Literalmente cuando se había lanzado hacia mi para que no me cayera, se había parecido a un portero lanzándose a parar la pelota para que esta no entre en la portería.
- Eso no ha tenido gracia - me dijo algo enfadado.
- Pues yo creo que ha tenido mucha gracia.
- Ni siquiera una pizca. - dijo cruzándose de brazos.
- ¿Te has enfadado?  - le pregunté poniendo mi mejor cara de niña buena.
- Podría haberte pasado algo. - sentenció el.
- Pero no me ha pasado nada - dije avanzando hacia el y poniendo mis manos encima de sus brazos.  - así que no tienes porque preocuparte.
- Ni se te ocurra volver a hacer una cosa así - dijo apuntandome con el dedo. - Nunca.
- Te lo prometo - dije alzando una mano para después señalarle como el había hecho conmigo.  - pero te lo merecías por reírte de mí.
- No se puede comparar con lo que tu has hecho.
- Nada de lo que yo hago se puede comparar - dije sonriendo. - Es parte de mi encanto.
- Sin duda lo es - dijo devolviéndome la sonrisa.
Le di un pequeño beso en la mejilla para zanjar el problema y volver con los demás,  pero a Xabi al parecer le supo a poco, pues cuando me estaba alejando de el me atrajo hacia el y atrapó mis labios con los suyos.
Al principio me resistí un poco ya que no quería liar mas las cosas entre nosotros, pero soy débil y no me pude aguantar. Contesté a su beso como si hubiesen pasado siglos desde la última vez que nuestros labios se habían juntado.
- Bueno chicos nos podemos ir ya de una vez o vamos a seguir así mucho mas tiempo? - dijo Lucia imitando mi voz haciendo que Xabi y yo nos separásemos.
- Ya vamos, que impacientes - dije haciendo reír a Xabi.
Nos juntamos con los demás y nos pusimos en camino a un destino desconocido para mi.
El día era caluroso pero el viento que soplaba ayudaba a sobrellevar el calor. El paseo no se me hizo para nada duro aunque subimos algunas cuestas algo empinadas,  estas parecieron un reto fácil gracias a las conversaciones de mis amigos,  pero cualquier cuesta insufrible, cada piedra que se clavó en mis zapatillas y cada tropezón que di merecía la pena por ver lo que me esperaba al final del camino.
En esa montaña o colina se encontraba la mejor vista que me podía haber imaginado. Ante mis ojos se extendía una pradera con enorme bloques de piedras normalmente tanta piedra en medio de esa campa me hubiera dado la sensación de que sobraban, pero en este caso encajaban perfectamente como si alguien las hubiera puesto de una forma determinada para que estas formaran las piezas de un rompecabezas.
Mis amigos se sentaron en la parte donde menos cantidad de piedras había, sin embargo yo me dediqué a caminar por la campa saltando de piedra en piedra sin tocar el suelo.
Cuando llegue al centro de ese lugar me senté en una de las enormes piedras. La vista era mágica y sobre todo digna de ver.
Estaba totalmente embobada con la naturaleza, me preguntaba como ella sola podía diseñar una vista tan asombrosa sin otra ayuda que el aire o el agua, dos cosas tan simples, tan normales, pero que podían crear este tipo de maravillas.
- ¿Bonito verdad?
- Espectacular, podría acostumbrarme a esta vista - sabia perfectamente quien era sin la necesidad de girarme. - ¿Soleis venir mucho aquí?
- La verdad es que no, solo cuando no sabemos que hacer. - dijo sentándose a mi lado.
- ¿En serio? - dije mirándolo sorprendida - no se como podéis venir aquí solo cuando os aburrís, si fuera por mi, no saldríamos de aquí nunca.
- ¿Eso significa que no te vas?
- Por mucho que quiera todo tiene que volver a la normalidad, tengo que volver.
Desde que había venido y sobre todo desde que había empezado a cambiar nuestra relación nunca habíamos hablado de que pasaría cuando me marchara.
- No quiero que te vayas. - le miré y el me estaba mirando al horizonte.
- Dejamos de pensar en eso, todavía nos queda tiempo y no lo vamos a desaprovechar hablando de esto.
Le cogí de la mano y le llevé donde estaban los demás.
- Que bonitos son estos momentos de pareja - se burló Gemma.
- Preciosos sin duda - siguió Lucia.
- Aja - secundo Mireya.
- ¿Tan aburridos estados que tenéis que estar pendientes de lo que hacemos o lo que no? - bromee.
- Ya sabes no hay gran cosa para hacer en un pueblo, así que habrá que aprovechar ahora que hay una novedad. - dijo Pau.

***

Aunque Xabi hubiese negado mi teoría yo seguía viendo una pequeña conexion entre ellos dos.
Mireya, Gemma, Pau y Lucia se habían ido a dar una vuelta. Hacia rato que había perdido de vista a Mireya y a Gemma, pero todavía podía ver a Lucia hablando con Pau. Estaban tan monos hablando tranquilamente sin darse cuenta de que yo les estaba observando, si hubiera tenido una cámara allí hubiera dejado plasmado ese momento.
- Mirales. - le dije a Xabi quien estaba tumbado boca abajo con los ojos cerrados. - Xabi se que no estas dormido.
Le di un beso en la mejilla y me empecé a reír. No se por que pero me había venido a la mente el cuento de la bella durmiente, salvo que en este caso era el príncipe el que estaba dormido.
Vi como sonreía lo que destapó completamente su farsa de estar dormido.
- Vamos Xabi miralos.
- Solo están hablando Vero, eso no prueba nada. - dijo abriendo los ojos y apoyándose sobre sus codos para mirar la escena.
- Se que solo estaba hablando Sherlock, pero cuando les habías visto tu hablar sin terminar discutiendo?
- Touché.
- Cuando estamos solos con una persona es mas fácil mostrarnos como realmente somos, y creo que eso mismo es lo que esta pasando con esos dos. - dije señalándolos.
- ¿Asi que en este momento te estas mostrando como realmente eres? - dije mirándome acusatoriamente.
- Yo siempre me muestro tal y como soy - le dije sacando la lengua - lo que ves es lo que hay, ni mas ni menos.
- Me gusta lo que veo.
Giré mi cara hacia donde se encontraban Lucia y Pau. No se me ocurría una de mis típicas frases ingeniosas para contestarle y además me había puesto algo nerviosa derrepente.
No tuve que contestarle nada porque aparecieron Mireya y Gemma detrás de nosotros dandome un susto de muerte.
- No es gracioso - les dije a estas dos que se estaban riendo de mi reacción.
- Lo seria si te hubieras visto la cara que pusiste - dijo riéndose Mireya.
- Ya, ja ja ja muy graciosas, la próxima vez os pondré una campanita para oír cuando llegáis.

***

Nos fuimos de allí cuando vimos que empezaba a oscurecer, las parejas volvieron a ser la mismas y no pude evitar sonreír al ver que esta vez Lucia no protestaba por ir con Pau, es mas fueron los primeros en subirse a la moto. ¿Se avecinaba una relación?

Querido diario:
Solo quedan dos días para irme de aquí. No me apetece nada, estas dos semanas me lo he pasado genial con los chicos y no me apetece nada irme y menos la despedida. Odio las despedidas, normalmente no suelo llorar, pero esta vez se que lo haré.
Han sido pocos días, pero muy intensos. ¿Por que tienen que empezar otra vez las clases?
No me apetece nada tener que volver a pensar en libros, ni profesores y ¡horror! deberes. Puf me agoto solo de pensarlo, pero voy a dejarlo de lado por ahora.
Tengo una noticia. Se que todavía no es oficial, pero algún día lo sera y tu querido amigo seras testigo de que yo lo predije.
¡Lucia y Pau se gustan! Oh, si. Cada vez tengo menos dudas de que es así. Xabi piensa que es una de mis locuras, que lo único que están intentando es no matarse a cada segundo del día, pero yo se que eso solo es la imagen que dan para que no se noten sus sentimientos reales.
Me gustaría saber de lo que han estado hablando estar tarde, pero no puede ser.
Acuerdate de esto, Lucia y Pau acabaran saliendo, tiempo al tiempo.