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viernes, 21 de octubre de 2011

Capitulo 17 - Tu siempre me encuentras

No me podía creer lo que me había dicho Xabi, se me había declarado. ¿Pero como podía ser eso cierto? Si apenas nos conocíamos, me había conocido como una extraña a la que vio llorar y ahora nos habíamos encontrado en el pueblo de Mireya, pero solo eso. ¿Como podía decir que le gustaba si solo me conocía mas o menos desde hacia tres días? ¿En tres días te podía gustar una persona aunque no la conozcas?
No me entendáis mal me gustaba estar con Xabi, aunque me daba un poco de vergüenza el modo en que nos habíamos conocido, no era uno de mis mejores momentos para que engañarnos. Además Xabi aunque no fuera el tipo de chico en el que me fijaría tenia que concederle el punto de que era guapo.
Si tendría que nombrar una cosa para destacarle serian sus ojos, eran de un color grisáceo, pero si te fijabas bien y mejor si lo hacías de cerca te dabas cuenta que alrededor del iris tenis un pequeño circulo azul que le daban un toque interesante. Esos mismos ojos que me habían mirado mientras se me declaraba y yo parada pensando en que eso no podía ser, que tenia que ser un error.
No podía tener una relación tan pronto ni siquiera pensaba poder volver a tener alguna, no lo merecía, igual estaba maldita o tenia una especie de mala suerte rodeandome ahí a donde iba.
Lo que mas miedo me daba de que Xabi me hubiese dicho que le gustaba no era el que me lo hubiese dicho, en cierta manera me sentía alagada, pero lo que me daba miedo es que el sintiese cada vez mas y yo no le pudiese corresponder. Eso seria devastador porque al igual que el no podía evitar que yo le gustara, yo no podía evitar que por mucho que me gustaría mi corazón pertenecía a otra persona y que esa persona no lo quería, ya no.
Otra de las cosas que me daban miedo era que cambiase su forma de ser conmigo o que yo la cambiase con él, no seria la primera vez que me pasa.
Hace un par de años cuando estaba en primero yo era amiga de un chico que se llamaba Mikel, siempre estábamos riéndonos en los descansos que teníamos entre cada clase. Se podría decir que era como mi mejor amigo de clase. Tenia totalmente confianza en él, y me sentía libre de ser yo misma. Muchos nos preguntaban si eramos novios o algo así porque siempre estábamos juntos o abrazados, y supongo ahora que lo estoy recordando que igual si que era un poco confuso, pero realmente solo eramos amigos, dos buenos amigos.
El caso es que solo nos conocíamos de ese año pero había cogido mucha confianza con él, hasta que un día me dijo que le gustaba. No me esperaba eso para nada. Cuando me dijo que me tenia que contar una cosa pensé que seria alguna de sus tonterías o algo que le había pasado, pero sin duda nada como eso.
Yo no le pude contestar, tenia claro que solo le veía como una amigo, hasta le llegaba a ver mas como un hermano que como novio. No le contesté y nunca lo hice. ¿Por qué? Porque me daba miedo perderlo, si lo se también lo podía perder así, pero me daba miedo que si le contestaba y le decía que no le perdiera como amigo, cambiaría su forma de ser conmigo y ya nada seria igual. Además llamarme loca pero cuando alguien no te contesta a una pregunta por mucho que tu le ínsitas sera por algo, yo pensé que se daría por enterado, pero no. Mikel siguió y siguió hasta que un día sin mas paró.
Nuestra relación no cambió, aunque yo a veces me tenia que controlar. Me explico, soy una persona cariñosa, me encanta abrazar a mi amigos, tomarles el pelo... y las muestras de afecto con una persona a la que sabes que le gustas, pero a ti esa persona no, por el bien de la otra persona las tienes que limitar un poco.
Si os preguntáis como acabamos os lo diré, al siguiente año de la declaración osea en segundo de la E.S.O lo cambiaron a la otra clase y nuestra relación se enfrió bastante. Ahora nos vemos por los pasillos, nos saludamos y todo eso, incluso solemos tener pequeñas conversciones sobre las clases y los profesores, pero no va mas allá de eso.
Por eso no quería volver a pasar por lo mismo, no quería perder otro amigo de esa manera tan tonta y aunque seria difícil volver a ver a Xabi, dado que yo no era de ese pueblo, no me agradaba la idea de terminar como lo había dicho con Mikel.
No, no iba a pasar lo mismo. Estaba decidida a que no fuese así.

***

Hoy como me había dicho Mireya empezaban las fiestas y realmente se notaba que era así y no por la decoración precisamente. Había tres veces mas personas de las que había normalmente, las que eran muy pocas.
Al parecer en ese pueblo todos se conocían, pues estaban cada uno con su familia, pero cuando se encontraban con alguna persona se ponían a hablar con total naturalidad, como viejos conocidos. Eso era una de las cosas buenas de los pueblos.
Los adultos estaban a la puerta del bar, supongo que porque todos no cabían allí adentro, bebiendo algo mientras hablaban con la gente y los niños estaban corriendo por la hierba o estaban jugando en los columpios. Era sorprendente como de un día para otro había pasado de ser un pueblo casi desierto a estar lleno de vida.
Pasamos toda la mañana hablando y comentando, básicamente me estaban informando, de lo que solía pasar en las fiestas. El pregón lo anunciarían a la noche, sobre las once o así y a la mañana siguiente empezarían las fiestas.
Mientras íbamos a casa para comer me había fijado que en la plaza había un camión lleno de alguna especie de estructura metálica y otro lleno de tablas de madera. Mireya me había dicho que eso era que iban a montar el escenario para la verbena de la noche siguiente.

***

Había un montón de gente frente al ayuntamiento, y como no era la persona mas alta de aquel lugar veía mas bien poco, pero pronto cuando el pregonero de ese año fuera a anunciar el comienzo de las fiestas yo lo vería todo. Según me habían contado los chicos el pregonero siempre salia por el balcón del lado derecho del ayuntamiento y yo estaba en ese lado así que tendría una buena vista.
El pregonero salió y dio su discurso, cuando lo terminó la gente se puso a aplaudir, a gritar y a silbar como locos, también lo hicieron mis amigos a lo que yo me les quedé mirando con cara rara, pero al final me terminé sumando al grupo de gente que gritaba.
Si ya empezábamos así no me quería imaginar como íbamos a acabar...

***

Me levanté con ganas de saber que me esperaba en ese día. Empezaban las fiestas y tenia bastante curiosidad por ver lo que hacían en un pueblo como este.
Cuando bajé con Mireya a la plaza del pueblo el escenario ya estaba montado en una de las esquinas y había bastantes cosas por ahí que supuse que formaban parte de un juego.
Los juegos que estaban haciendo los habíamos hecho en la fiesta de fin de curso del instituto. Como la carrera a tres piernas (dos personas atadas unidas por el tobillo a la otra persona con una cuerda), el juego de las sillas, morder la manzana, carrera de sacos... vamos lo habitual. El mas importante y el mas divertido para mi era el juego de la patata, la ultima vez que había jugado había ganado yo. ¿En que consistía? Pues ente dos personas hay q ponerse una patata en la frente. Tienes que bailar con la otra persona sin que se caiga, pero la dificultad es que no puedes tocar ni la patata ni a la otra persona. No me podía quedar sin jugar.
- Mireya vamos - la dije entusiasmada ante la idea de jugar.
- No se...
- Vamos Mireya, por favor - la dije poniendo cara de pena.
- Esta bien
Llegamos donde estaban los demás participantes. La mayoría eran niños, aunque también había algún padre por allí. Un chico iba repartiendo una patata a cada pareja que había allí. La verdad es que terminó rápido porque no había mucha gente jugando a este juego.
- Recordad tenéis que bailar todo el rato y no podéis agarrar ni a vuestra pareja ni podéis tocar a la patata, cuando se os caiga dejar la patata en la caja y volver al circulo.
Nada mas terminar de decir esto empezó a sonar una música. Mireya y yo nos movíamos de un lado para otro o dábamos vueltas, alguna vez estuvimos a punto de tirar la patata, pero logramos estabilizarla. Creo que el truco era apretarla bien contra nuestras frentes así no se podría escapar.
Cuando la música paró nosotras también lo hicimos. Ni siquiera me había dado cuenta de que eramos las únicas que estábamos paradas enfrente del "presentador". Al parecer al resto se le había caído la patata y eramos las únicas que quedamos. ¡Habiamos ganado!
Mireya y yo empezamos a reírnos y nos abrazamos mientras las personas que formaban un circulo a nuestro alrededor aplaudían.
- Aplaudid a estas chicas - dijo el "presentador"
Salimos de ahí para dejar espacio para que siguieran los juego y fuimos donde los chicos no estaban esperando. Nos recibieron con silbidos y aplausos. Mireya y yo hicimos reverencias para dar las gracias sin parar de reír.
- Gracias, gracias. No ha sido nada - dije sonriendoles.
- Buen dominio de la patata - dijo Pau a lo que me reí.
- Bueno habrá que ver si eres tan buena en una guerra de agua - me dijo Xabi.
- ¿Guerra de agua?
- Si, siempre hacemos una guerra de agua el mismo día que empiezan las fiestas, es una tradicion. Empieza a las cuatro.
- ¿Va a ser una guerra de dos bandos? - pregunté
- Mejor que eso - se rió - todos contra todos.
Si ya era malo que mis cuatro amigos vinieran contra mi ¿Como seria que viniese a por mi todo el pueblo? Además ellos tenían ventaja, ellos conocían todos los lugares del pueblo, los puntos débiles y los buenos para refugiarse aparte de que conocían a todo el pueblo por lo que se podrían hacer complices para una emboscada. Esto no pintaba bien, seria una diana fácil.
A las cuatro empezó la guerra como había dicho Xabi. Todo el mundo estaba preparado para la guerra de agua, desde pistolas de agua, pasando por botellas de agua y globos para terminar en grandes cubos repletos de agua. Menos mal que hacia calor.
Solo hicieron falta un par de minutos para que la gente que estaba metida en la guerra de agua estuviese completamente calada, los que no participaban no os creáis que se quedaban parados, desde sus jardines o desde sus balcones tiraban agua con cubos o con la manguera a la gente que pasaba por allí.
La plaza era un completo caos de gente corriendo de un lugar para otro para mojar y para no ser mojado, yo por mi lado aunque me lo estaba pasando genial estaba cansada por lo que busqué un sitio donde no hubiese mucha gente.
Vi que el frontón estaba completamente solo y que estaba seco, por lo que pensé que allí no iría nadie además la pared del frontón me tapaba de la vista de los demás.
- ¿Te estas escondiendo? - miré y allí estaba Xabi completamente empapado y salpicando el suelo con pequeñas gotitas que se caían de su pelo y de su camiseta.
- Mas o menos - dije riéndome.
- ¿Como es eso de que te escondes mas o menos?
- Estoy cansada
Xabi se rió y se sentó a mi lado. No se como lo hacia pero Xabi siempre me encontraba allí donde me fuera.
- ¿No crees que tiendes a desaparecer demasiado?
- Pero tu siempre me encuentras
- Es verdad, yo siempre te encuentro. - dijo y una sonrisa se extendió por su rostro haciendo que en el mio pasara lo mismo.
- ¿Te puedo preguntar una cosa?
- Claro - dijo encongiendose de hombros.
- ¿Por qué te acercaste a mi cuando estaba llorando?
- Porque se como es estar así, te lo dije. Las cosas al principio te pueden parecer que no tienen solución pero de verdad que la tienen. Sea lo que sea lo que hizo que te pusieras así lo pasas y podrás seguir con tu vida.
- No creo que sea fácil de olvidar, yo no soy una buena persona Xabi - dije agachando la mirada. Sentía como mis ojos me picaban por intentar aguantar las lágrimas.
- Ei, mirame - dijo levantandome la barbilla, pero yo seguía evitando su mirada - mirame Vero. No eres una mala persona y con solo un par de días que te conozco ya lo se.
Tuve que levantar la mirada ante ese comentario. Lo vi tan seguro de sus palabras que me dieron unas ganas terribles de creerlo, de poder creer esas palabras para sentirme mejor, pero él lo había dicho. Apenas me conocía.
- No sabes lo que dices, no me conoces Xabi. No sabes quien soy, ni como me comporto. No sabes nada de mi pasado.
- Pero me basta con mirarte ahora para darme cuenta, una mala persona jamas diria que lo es, no se arrepentiría por lo que hizo mal. Seguiría adelante con la cabeza bien alta sin pensar ni un instante en lo que había hecho. Lo sé porque a mi me lo han hecho.
Sabia perfectamente a lo que se refería, me lo había contado el día que habíamos ido a la piscina. Su novia le había engañado con su mejor amigo. No era tan diferente a su novia, me gustaría serlo, pero yo había hecho practicamente lo mismo.
- No hago como si no me importara lo que hice, me arrepiento todo los días de lo que hice, pero se que no tiene solución. Pero eso no me convierte en una buena persona. Xabi no sabes lo que hice, si lo supieras no hablarías así de mi, igual ni siquiera me hablarías...
- Eso no es posible - dijo sin dejarme terminar.
- Xabi puse los cuernos a mi novio - dije dejando que las lágrimas cayeran libremente.
Yo no podía ver nada en ese momento, pero antes de que mi vista se nublara por completo había visto como la cara de Xabi se transformaba completamente. Vi el dolor en su mirada, se que con mis palabras volvió a sentir lo que había sentido cuando se enteró de que su novia le engañaba, yo le había hecho recordar eso que tanto quería borrar de su mente. Yo le había hecho daño.
Aunque no le vi, oí como se levantaba y se marchaba. No le detuve. Parecía que siempre hacia daño a las personas que me importaban, lo único que quería es que Xabi no sufriera por mi y lo había hecho.
Lloré y saqué hasta la ultima lágrima de dolor, de desesperacion, de miedo, de inseguridad que tenia dentro de mi, lloré hasta que no me quedó ninguna razón por la que llorar.
Dani y Xabi habían sufrido por mi culpa ¿todavia me quedaba alguien por dañar? Había engañado a Dani y decepcionado a Xabi y eran dos cosas que no me podía perdonar.
La guerra seguramente se había acabado hace tiempo porque ya no oía los gritos de las personas cuando les tiraban agua, pero me dio igual. Yo seguí ahí sentada mirando a la nada y pensando en todo lo que había hecho mal, en como serian las cosas ahora con Xabi, como miraría a la cara otra vez a Dani...
Me quedé allí sentada hasta que sentí tanto frio que empecé a temblar.

Querido diario:
Todo iba bien hasta que se me ocurrió abrir mi boca. Un error muy grave. Hice daño a una persona que no se lo merecía, le hice recordar cosas que no quería que fuesen recordadas. Vi la decepción en sus ojos, pero eso no es lo que mas me dolió, porque yo veo todos los días la decepción en unos ojos. Los mios.
Cada vez que me miró a los ojos ya no sonrió como antes, ahora solo muestran decepción hacia mi misma, decepción por lo que un día fui y en lo que me he convertido.
Lo que realmente me dolió ver en los ojos de Xabi fue que yo le había hecho daño, puede ver el dolor del pasado renacer en sus ojos grises, pude ver como ese color se hacia mas oscuro por el recuerdo tan sombrío que había hecho aparecer en su mente. Eso será lo que nunca me perdonaré.