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viernes, 23 de septiembre de 2011

Capitulo 12 - Un mal encuentro

Después de dejar a Mireya llamé a Dani. Necesitaba desconectar del drama que se estaba formando con Mireya. Ojala que no acabara en tragedia eso si que seria duro para Mireya.
Fuimos a una cancha de baloncesto, no es que fuera buena pero por lo menos me manejaba bien con la pelota. Era mil veces mejor mi coordinación mano-ojo que mi coordinación pierna- ojo.
- ¿Preparado para perder?- dije intentando sonar lo mas segura que podía. Creo que hasta sonó creíble pero para una persona que no supiera como jugaba y Dani sabia como jugaba por lo que dudo que se creyera mi falsa seguridad.
 - ¿Esa pregunta no te la debería de hacer yo a ti? Sabes que te voy a ganar.
- Eso ya lo veremos
Jugamos a tres canastas y como era de esperar Dani me ganó. Tenia mas habilidad con el manejo del balón que yo. Tampoco puedo decir que el partido fuese muy reñido, ya que no lo fue, pero lo intenté que eso es lo importante ¿no?
- Con que iba a perder ¿no? - se burló de mi. Le saqué la lengua.
- Fijo que has hecho trampas. Quiero la revancha.
- ¿Para que? ¿Para perder otra vez?
- Si tan seguro estas de que voy a volver a perder no te importara jugar otra vez.
- Yo lo decía por ti.
- Tranquilo yo estoy bien.
No pensaba perder, no esta vez. Esto era ya cuestión de orgullo. Le bajaría esos humos de ganador demostrándole que yo también podía ganar. Jugaría como nunca lo había hecho, daría todo de mi y le dejaría con la boca abierta.
El partido estuvo muy reñido ¿Y sabéis quien ganó? Yo. Me sentía muy orgullosa de mi.
- ¿Quien decías que iba a perder? - ahora era mi turno para burlarme.
- Si, ya bueno, habrá sido la suerte del principiante.
- ¿Asi le llamas tu? Yo le llamo tener habilidad con la pelota.
- Osea que no eres tan mala como me has hecho creer. Eso debería ser una especie de trampa
- ¿Trampa? En todo casa se llamaría estrategia.


***

Habían pasado ya dos días desde la ultima vez que había hablado con Mireya. La llamé para ver si por fin había hablado con Adrian sobre su relación.
- ¿Que tal la charla con Adrian
- Mal - Oh no. Esto es lo que me había estado temiendo.
- ¿Qué pasó? - Me dijo que no estaba seguro de lo que sentía por mi.
- ¿Y que le dijiste?
- Que cuando se aclarara me buscase
- Creo que hiciste bien, igual lo que necesitabais era un tiempo para pensar las cosas.
- ¿De verdad lo crees? Porque yo cada vez estoy mas convencida de que esto se ha acabado.
- Pues él se lo pierde. - Me caía muy bien Adrián pero si dejaba escapar a Mireya era un tonto por no darse cuenta de lo que tenia al lado.
- Ya claro - dijo sin creerme.
- No te desanimes sino ¿quien me va a alegrar cuando este de bajón? - le dije haciendo el tonto para que se alegrara, pero no lo conseguí.
- Ya, pero tu no estas sola, tienes novio. - estaba realmente afectada. Nunca había visto a Mireya de ese modo y eso me ponía triste. ¿Por que no se daba cuenta Adrián de lo que valía Mireya? ¿Por que no se daba cuenta de que ella sentía por él?
- Y me a costado tres largos años estar con el chico del que estaba enamorada.
- ¿Estabas?
- Estoy enamorada.
- Si ya intenta arreglarlo ahora - por lo menos todavía tenia ganas de fastidiarme lo que era sintoma de que se pondría bien, solo necesitaria tiempo.
-No me cambies de tema que estamos hablado de ti. En serio, cualquier chico querría estar contigo y quien no lo vea esta ciego.
- Pues yo no veo una cola detrás de mi. Cuando la iba a contestarla me sonó el móvil.
- Salvada por la campana - le dije a Mireya antes de coger la llamada, ella me miró como si fuese la persona mas inocente del mundo.
Miré la pantalla, era Dani. Un sentimiento alegría y añoranza recorrió todo mi cuerpo.
- ¡Dani!
-Hola Vero ¿quedamos?
- Me apetece pero estoy con Mireya y no quiero dejarla sola...
- Ah no no no, a mi no me metas en vuestras cosas, puedes salir es mas debes salir. No te voy a permitir que te quedes conmigo por miedo a que me vaya a deprimir. Vas a quedar con Dani y no hay mas que hablar. - me interrumpió Mireya. Me quitó el móvil. - Dani, Vero esta libre esta tarde así que pasala a recoger sobre las cinco y media. Adiós.
Yo me quedé mirándola como una tonta. ¿Me había quitado el móvil y había quedado por mi con mi novio? Esto se estaba volviendo raro.
- ¿Por que has hecho eso?
- Por fin estas con el chico de tu vida ¿y te quieres quedar conmigo? No, seria tonta si lo hiciera. Ya se que estas preocupada por mi y todo ese rollo, pero de verdad que no es tan grave, alguna ve me tendrían que rechazar. Si quieres para que te quedes mas tranquila te juro que no me voy a poner a llorar cuando no estés.
- ¿Estas segura de que no quieres que me quede?
Su respuesta fue golpearme con una almohada, y así es como empezó la pequeña guerra de almohadas. No duró mucho, pero descargamos mucha de la tensión que teníamos acumulada. igual tendría que plantearme hacerlo mas a menudo, sobre todo n la época de exámenes. Ahí si que necesitaria una guerra de almohadas o mas bien unas cuantas.
 Después de la batalla nos tumbamos en mi cama mirando el techo. No hacíamos mas que estar ahí, tumbada sin hablar, cada una vagando en sus propios pensamientos. Esos pensamientos fueron cortados por el sonido del timbre. Mireya y yo nos incorporamos de la cama.
Ella fue a abrir la puerta y yo me fui al baño. Menos mas que no había sido yo la que había abierto la puerta, porque vaya pelos que tenia. La guerra de almohadas mas el haber estado tumbadas por un largo tiempo había conseguido que mi pelo tuviera el doble de volumen y que estuviera en todas las direcciones posibles. Cogí mi cepillo y me desenredé el pelo. Me retoqué un poco el maquillaje y caminé hasta la entrada.
Mireya y Dani estaban parados al lado de la puerta hablando, pero no conseguía oír de lo que se trataba.
- Hey ¿de que estáis hablando? - dije mientras colocaba mi brazo alrededor de la cintura de Dani.
- De nada en particular - me contestó Dani. Le miré a los ojos y esos ojos miel que tanto me gustaban también me estaban mirando, esos ojos que brillaban tanto que parecían oro fundido. Me hubiera ahogado en ellos si no hubiese sido por Mireya.
- Bueno chicos me voy. - me sentía mal por Mireya, ella estaba mal y verme así con Dani seguramente no la ayudaba en nada a olvidarlo
- Adiós Dani.
- Adiós Mireya.
En cuanto se fue Dani me llevo al salón y me sentó en el sofá.
- ¿Que le pasa a Mireya? - me preguntó Dani
- Ha hablado con Adrián y le ha dicho que no sabe lo que siente por ella y esta realmente afectada. No sabia que a mi mejor amiga le gustaba tanto un chico y aunque se que ella ya sabia eso no es lo mismo oírlo de la propia boca del chico por el que estas sintiendo. Se lo que es estar enamorada de un chico que no te corresponde y es duro. No quiero que Mireya pase por lo mismo. - Dani me abrazó.
- Todo se arreglara y conseguirá al chico como lo hiciste tu. - sonreí por el comentario de Dani
Yo había conseguido al chico ¿y si ella no lo hacia? No había sido fácil conseguir a Dani, había pasado por mucho hasta el día que me besó. Todos las lloreras, los celos, los sueños rotos, todas las cosas negativas habían merecido la pena por estar con el ahora, como estábamos en ese momento, pero era consciente de que no sentía lo mismo cuando lo estaba viviendo en presente. Cuando lo estaba viviendo me sentía la chica mas desafortunada del planeta, sentía que todo el planeta se ponia en contra de lo que yo sentía, precia que cada vez que avanzaba un paso hacia Dani retrocedía diez.
Yo no deseaba esos sentimientos a nadie y menos a mi mejor amiga. Yo quería que fuese feliz.
- Eso espero - suspiré.
- Ya veras como si - me dio un beso en la cabeza - ¿que te parece si mejor nos quedamos en casa viendo una peli?
 - Vale.
La verdad es que era un alivio, todo esto de Mireya me había bajado los ánimos y lo que menos me apetecía era salir a la calle.
Me fui a la cocina y busque las palomitas por todos los cajones. Después de un rato de buscar las encontré en una de las baldas de la cocina. Las metí en el microondas y espere hasta que el timbre me dijera que ya estaban listas. Cuando sonó metí las palmitas en un bol y me fui al salón.
Dani ya había elegido una de las películas que había en las estanterías de encima de la television. Teníamos muchas, mi padre era un gran forofo de las películas, teníamos de todos los géneros y de muchos países diferentes.
Me tumbé al lado de Dani y puse el bol entre nosotros para que los dos pudiésemos coger palomitas. No sabia que película había elegido Dani, pero era una de esas comedias- románticas, la verdad es que no estaba nada mal.
Durante la películas las manos de Dani y las mías se habían estado encontrando, no aparté la vista de la pantalla como lo habría hecho otras veces, necesitaba estar atenta, necesitaba distraerme, pero no logré olvidarme del hormigueo que me quedaba cuando Dani me tocaba. Nunca me iba a acostumbrar a esa sensación.

***

 - Te tengo que recompensar por lo de ayer, así que hoy salimos donde tu quieras.
- Me parece justo - dijo sonriendome.
Dani y yo fuimos al paseo marítimo. Era tan precioso. El agua brillaba con un color esmeralda y el viento hacia que el agua se meciese y aparecieran pequeñas ondas. El sol estaba reflejado en el mar, tan brillante y tan bonito. No me explicaba como unas cosas tan simples y que todos hemos visto podían ser tan hermosas en conjunto. Era casi himnotico.
Íbamos andando y a la vez yo me perdía en mis pensamientos pensando en como seria vivir en una de las casa que había a los lados del paseo y levantarte con esa vista. Envidiaba al que tenia una casa allí, seguramente serian personas ricas, por el gran tamaño de las casa, había una que se parecía a un castillo. ¿Por que esas personas no apreciaban la casa que tenían, las vistas que tenían? La mayoría de las casas estaban deshabitadas durante todo el año salvo en un par de semanas como mucho.
Una imagen, una persona, me sacó de todos mis pensamientos. Me hubiese gustado frotarme los ojos y darme cuenta de que era un sueño, o mejor dicho una pesadilla, pero no era así y yo lo sabia.
Después de un mes nos volvíamos a encontrar y yo no lo deseaba nada. Intente tirar de Dani hacia otro lado antes de que lo viera, pero este me detuvo. "Por favor que no lo haya visto" rogaba, pero como siempre la suerte no estaba de mi lado.
- No pienso huir.
Claro que no, no lo iba a hacer ¿y por que? Por el maldito orgullo que tienen todos los tíos ¿es que no saben que el orgullo no trae consigo nada bueno?
Pues ahí estaba yo, preparada para la batalla y pidiendo que esta no comenzara. Tenia a mi novio agarrado de la mano y la figura de mi ex acercándose cada vez mas a nosotros. Igual no nos había visto. Otra vez me equivoqué.
En cuanto nuestras miradas se cruzaron vino lanzado hasta nosotros. No quería otra pelea, no quería ver otra vez a Dani herido por mi culpa. Ahora era feliz por fin y no me lo iba a estropear.
- Pero mira quienes están aquí, si es mi ex y su guardaespaldas - me hablo a mi - ¿me has cambiado por este?
Ni siquiera le había dirigido una mirada a Dani solo lo había señalado con cara de asco, pero sus ojos nunca dejaron los mios. No me iba intimidar, esta vez no.
- No no te he cambiado por él porque tu y yo nunca hemos sido nada. Me lo dejaste muy claro cuando me engañaste. Así que no me vengas con el cuento ahora.
- No lo entiendes
- ¿Que no lo entiendo? Permiteme que me ría. ¿Que se supone que debería entender? Me engañaste, te vi. Yo te vi con mis propios ojos, nadie me lo contó. Toda nuestra "relación" fue una mentira. Te burlaste de mi todo el tiempo, me mentiste no solo cuando me engañaste con Paula sino cuando me decías que estabas sintiendo por mi. ¿y sabes lo peor?. Yo te creí, me creí cada una de tus malditas palabras, cada una de ellas.
- Me gustas ¿vale? - noté como Dani se puso tenso cuando oyó lo que había dicho Tom. Me había tomado por sorpresa, pero tenia que hacer algo antes de que lo hiciera Dani, así que le conteste antes de que le diera tiempo a reaccionar.
- No, claro que no vale. No puedes venir ahora, después de un mes, y hacer como si no hubiera pasado nada. Me engañaste, parece que el que no lo entiende eres tu, me engañaste y no te arrepentiste, porque si hubieras pensado en mi para empezar no lo hubieses hecho, así que no puedes venir y pedirme que te perdone porque no lo voy a hacer. Me hiciste daño y por fin lo supere y no voy a ser tan tonta de cometer el mismo error dos veces. No vas a seguir riéndote de mi. No te quiero tener. En mi vida ¿lo entiendes? No quiero tener nada que ver contigo, no quiero que me mire, no quiero que me hables, no quiero nada de ti ni ahora ni nunca. Hazme un favor si algún día me ves por la calle cambiate de acera si hace falta y sigue andando como si no me hubiese visto. Adiós Tom.
Me iba a ir, pero Tom me agarró del brazo como lo había hecho la ultima vez que nos habíamos visto. Dani  había estado callado todo el tiempo, pero eso le hizo saltar. Dani fue hasta donde estaba Tom y lo agarró del brazo por el que me estaba sujetando. Ya los veía flashback de la pelea que habían tenido. No quería que se volvieran a pelear.
- Parece que el que no entiende nada aquí eres tu, dejala, no te quiere ver. La cagaste, aceptalo, la hiciste daño y estas son las consecuencias. - para mi sorpresa Dani lo dijo completamente tranquilo aunque su mirada no mostrara lo mismo.
- Se perfectamente lo que hice - el tono de Tom no era para nada tranquilo, se notaba que Dani lo estaba molestando - por eso...
- Por eso nada, dejala tranquila, deja que siga con su vida - le interrumpió Dani.
Estaba esperando el siguiente movimiento de Tom. Me seguía teniendo agarrada del brazo, pero ya no me miraba a mi, sino a Dani. Lo miraba con rabia, con desprecio, estaba a punto de saltar y lo que mas miedo me daba es que Dani parecía estar tan tranquilo, como si fueran amigos. ¿Es que acaso no veía que Tom tenia su puño estaba tan apretado que lo nudillos se le estaban volviendo blancos? Solo era cuestion de tiempo que Tom me soltara y una pelea comenzase.
Mi pesadilla no tardó mucho en adquirir cierta realidad, como esperaba Tom me soltó y Dani a él, pero ninguno de los dos se movió, Dani no vino hacia mi para que nos pudiésemos mirar. Hasta dudaba que se acordasen que yo estaba ahí parada mirándolos como una tonta.
Antes de que pudiera pasar nada me metí entre ellos empujando a Dani hacia atrás y dando la espalda a Tom. Dani no me miraba, estaba mirando a Tom. Me giré y mire a Tom mientras seguía con las manos en el pecho de Dani.
- No os vais a volver a pelear, ni siquiera lo penséis - dije mirándoles. - ¿es que no tuvisteis suficiente la ultima vez? ¿Quereis que me vuelva a meter y que vuelva a salir mal parada?
Esto ultimo hizo que Tom pusiese sus ojos en mi y cambiase a una de dolor. Sabia que físicamente no le pasaba nada, que lo único que había hecho era recordar lo que había pasado en la pelea. Yo había sido herida por su culpa aunque el no me hubiese querido pegar.
No me gustaba hablar así, pero si conseguía parar la pelea me daba igual. Me negaba rotundamente a pasar otra vez por lo mismo.
- Tom... - dije mirándolo solo a él. - si me quieres dejame, dejame irme, dejame ser feliz.
Me sentí mal por pronunciar esas palabras. Conseguí lo que quería, conseguí que Tom se fuera, pero verle mirarme con esa cara de tristeza, de desilusión me mataba.

Querido diario:
Todo va mal ultimamente. Primero Mireya y ahora Tom. Sí, Tom volvió a aparecer en mi vida. Vino tan engreído a mi pensando que después de todo lo que pasó aun se merece explicaciones... pero no se algo en él me removió por dentro. Si solo me quería utilizar y solo era una mas ¿por qué me busca? ¿por que se empeña tanto en disculparse y en hablar conmigo?
Esa cara.... no creo poder olvidarla, reflejaba tanta pena que me sentí la peor persona del mundo, nunca me había sentido así. Yo no utilizo a las personas, nunca lo he hecho y cuando utilice todo lo que él me había dicho para conseguir que se marchara sentí eso, sentí que le había utilizado.
¿Por que parecía tan triste? ¿Por que me hizo caso? ¿Es que a caso si me quiso? ¿Le gusto como él me a confesado? ¿Soy una tonta por sentir lastima por él?
¡Ahhh siento que la cabeza me va a explotar! ¿Por que todo tiene que ser tan difícil? Por fin era feliz, no había dudas en mi vida y ahora...